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Antonio Anglés, el peor criminal de la historia reciente de España, ¿sigue vivo?

Septiembre 9, 2015

Un símbolo rojo, su nombre, su número de ficha, la 1993/9069, y su fotografía siguen figurando en la Web de la INTERPOL, situándole como uno de los delincuentes más peligrosos y buscados del mundo. Han pasado 22 años desde que se tuvo la última información fiable del paradero de Antonio Anglés Martins quien, supuestamente, subió al barco mercante City of Plymouth tras llevar a cabo el cruel crimen de las niñas de Alcàsser para no bajar nunca. Nadie sabe si está vivo o muerto. La Justicia continúa buscándole

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Este brasileño de nacimiento que vivió en Catarroja (Valencia), tendría actualmente 45 años de edad. Habla español y portugués, mide 1,75 metros y se le acusa de secuestro, violación, asesinato, enterramiento y posesión ilegal de armas. Antonio Anglés fue un criminal precoz. En su primera ficha policial contaba con la corta edad de 13 años y las palizas a su madre durante su adolescencia fueron frecuentes. Según sus familiares y conocidos, era un delincuente habitual de carácter violento. De esta manera, fue condenado a seis años y cuatro meses de cárcel por la detención ilegal de su entonces novia, Nuria Pera Mateo, una toxicómana de 20 años, a la que supuestamente secuestró, encadenó y golpeó en enero de 1990 para, aparentemente, castigarla por robar varios gramos de heroína. La mujer salvó la vida gracias a la intervención de uno de los hermanos de Anglés.

Dos años después de entrar en prisión por este delito, el 5 de marzo de 1992 obtuvo el primer permiso penitenciario de seis días, durante el cual aprovechó para escapar. A partir de ese momento, el delincuente estaba en busca y captura. No obstante, fueron los actos que llevó a cabo ese mismo año los que le convirtieron en el criminal más sanguinario de la historia reciente de España que ha escapado de la Justicia.

Las niñas de Alcàsser

Desireé Hernández y Miriam García, de 14 años, junto con Antonia Gómez, de 15, las niñas de Alcàsser, fueron las víctimas de un atroz crimen fruto de la mente de un perturbado que las torturó, violó, mutiló y asesinó en una orgía de sangre. Los caminos de las menores se cruzaron con el de Anglés y su compañero de fechorías, Miguel Ricart, la noche del 13 de noviembre de 1992 cuando las jóvenes hacían autostop para ir a la discoteca Coolor y ellos las recogieron en su Opel Corsa. Nunca llegaron a su destino.

Según el experto periodista, que cubrió el crimen para la revista El Temps, en su libro Des de la tenebra: un descens al cas Alcasser, Joan M. Oleaque, Anglés odiaba a las mujeres. Con una personalidad dominante, autoritaria, de jefe de la manada, sentía una necesidad de vengarse de su ex amante y a su salida, tal y como había anunciado a algunos de sus compañeros del Penal de Monterroso (Lugo), y la Modelo de  Valencia fue a buscarla al centro de desintoxicación, donde suponía que estaba recibiendo tratamiento. No la encontró. La mujer ya estaba sobre aviso. De esta manera, algunas hipótesis recogen que descargó este ansía de venganza que le tenía al límite con las tres jóvenes de la localidad valenciana.

Miriam, Toñi y Desirée se percataron de que algo iba mal cuando pasaron de largo la discoteca a la que se suponía que los delincuentes las llevaban. Al ponerse a gritar, Anglés las amenazó con una pistola Star de 9 mm y las ató durante el trayecto hasta la caseta medio derruida La Romana, próxima al Pantano de Tous, donde violaron y torturaron a las niñas. Después, y a la luz de las velas, según el testimonio de Ricart y la propia cera que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado encontraron durante la investigación en el sendero que separaba ambos puntos, las obligaron a caminar hasta una fosa que habían cavado previamente donde las remataron con un disparo.

Un hallazgo macabro

El 27 de enero de 1993 dos apicultores descubrieron un brazo humano en el que se podía observar un reloj de muñeca medio desenterrado. Al excavar, la Guardia Civil encontró tres cuerpos de mujeres en avanzado estado de descomposición envueltos en una alfombra, uno encima de otro, sin tocarse. Junto con los cadáveres localizaron en la escena del crimen un cartucho sin percutir y un volante del Hospital de La Fe hecho pedazos, expedido a nombre de Enrique Anglés, quien supuestamente había sido atendido meses atrás por sífilis. Sin embargo, no era Enrique la persona que había estado en el centro sanitario sino el propio Antonio, su hermano, suplantando su identidad.

Mientras que su socio, Miguel Ricart, fue detenido, juzgado y condenado a 170 años de prisión -de los que finalmente solo ha cumplido 21 antes de ser puesto en libertad en noviembre de 2013 tras tumbarse la doctrina Parot-, Anglés, considerado el presunto autor material de los hechos, huyó y está en paradero desconocido.

Anglés no se encontraba en su casa cuando la Guardia Civil se presentó en busca de su hermano Enrique. Una de las primeras pistas le situaría el viernes 29 de enero de 1993 en una peluquería de Valencia. Los dueños del negocio alertaron a la policía tras atender a un cliente que había acudido para que le cambiaran el color del cabello e incluso había flirteado con una de sus empleadas, preguntándole a qué hora salía de trabajar para ir a por ella.  Posteriormente, se le sitúa en Minglanilla (Cuenca) y más adelante, el 15 de marzo de 1993, en el barco mercante City of Plymouth de donde nunca bajó.

La investigación para su localización sigue en marcha

Algunas teorías apuntan a que la tripulación descubrió un polizón portugués y este se lanzó al mar con un chaleco salvavidas. A partir de aquí su rastro se pierde en el océano después de que resultase negativa la prueba de ADN de una calavera descubierta el 11 de septiembre de 1995 en el condado de Cork (Irlanda), con rasgos similares a los de Anglés como, por ejemplo, el tabique nasal desviado. Por otro lado, en marzo de 1996, dos Guardias Civiles viajaron a Uruguay después de que una prostituta dijera que tenía un cliente con unos tatuajes similares a los del delincuente (un esqueleto con una guadaña en el brazo derecho; la leyenda Amor de madre en el brazo izquierdo; y una mujer china con una sombrilla en el antebrazo izquierdo). Los agentes no encontraron al individuo que podría ser el fugado.

Las opciones que se barajan son múltiples. El asesino pudo morir ahogado, congelado o huir. Sin embargo, el Comandante de la Guardia Civil y responsable de la detención de Miguel Ricart, que continuó con la búsqueda de Anglés, Juan Miguel Pérez, lo tiene claro. Así lo señaló en el programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco donde se mostró convencido de que “sigue vivo” y aseguró que la teoría de que murió en aguas de Irlanda es una muestra de toda la “literatura” que rodeó el caso.

La investigación del paradero del asesino de Miriam, Toñi y Desirée sigue en marcha. Entre las identidades falsas que utiliza el prófugo se encuentran Francisco Partera Zafra, Rubén Dario Anglés Martíns, Enrique Anglés Martíns y Rubén Dario Romero Pardo, además de sus alias Asuquiqui, Rubén y Sugar.

Desconfiado, muy violento, posiblemente armado, frío, calculador, con un quiste sebáceo en la garanta, sobre la nuez, varias cicatrices en las manos y la cara de arañados y consumidor de “Rohipnol”, según el perfil de la Guardia Civil, Antonio Anglés lleva ya 22 años huyendo de la Justicia mientras que las víctimas descansan en su tumba.