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Ángel María Villar tenía el sustituto de Vicente del Bosque antes del inicio de la Eurocopa: España entrega la corona y se deja robar el estilo por una Italia audaz

Junio 28, 2016
Del Bosque

Gianluigi Buffon sacó por primera vez en largo en el minuto 43. Para esos entonces, Italia ya ganaba por un tanto a cero y había tenido opciones incluso de marcharse al descanso con una renta mayor. El veterano portero no utilizó ese recurso en demasiadas ocasiones durante el segundo acto. No era la Italia que nos habían dibujado en las horas previas. Era la Italia de Conte, la Italia de los mil registros que ayer decidió parecerse a la Juventus más alegre y atrevida de los últimos tiempos.

El combinado español permitió crecer al italiano alrededor del balón, desprendiéndose de su estilo y viéndose superado por completo por el miedo. Ese temor llevó a Vicente del Bosque a instar a David de Gea a que no adoptase riesgos y pusiera el balón en largo a las primeras de cambio. El mensaje desde el banquillo no era tranquilizador: “si te aprietan, patadón”. Y apretaron desde el principio. Italia comenzó a controlar el partido desde la presión. Mientras, Barzagli, Bonucci y Chiellini, henchidos de confianza, sacaban el cuero tocando en las cercanías del área. Lo hicieron incluso en los peores momentos. No, no era la Italia del ‘catenaccio’, era mucho más.

Una primera parte para olvidar

Da la sensación de que Conte tenía preparados dos planes y empezó por el ‘B’, lo que descolocó completamente a los hombres de Vicente del Bosque, que se han aprendido una única lección de memoria. Así, el técnico salmantino salió con el mismo equipo de los tres partidos anteriores, con el mismo sistema pero sin el mismo convencimiento que al menos pareció tener al inicio de los tres choques. Italia se sentía cómoda con y sin balón y eso fue lo que acabó desconcertando a España.

Hizo aguas la Selección en los costados, por donde percutieron Giaccherini y Florenzi (el otro lateral, De Sciglio, no subió con tanta frecuencia) sin demasiada oposición. De Rossi repartía juego con una serenidad pasmosa y los dos puntas, Éder y Pellè, dieron una ‘masterclass’ sobre principios ofensivos: desmarque, recepción de balón, tiro. Tan simple y tan difícil. El gol de Italia era previsible y llegó en una jugada que reflejó lo vivido hasta ahora: Éder tiró un libre directo, De Gea repelió con problemas y a por el rechace se lanzaron cuatro perros de presa italianos ante un aturdido español (Piqué). Lo terminó cazando Chiellini, en lo que vino a ser una muestra de justicia poética. El más fiero lo merecía. Gol, set y casi partido.

Lucas Vázquez debió salir antes

Vicente del Bosque reaccionó en el descanso aunque no terminó de dar un paso definitivo. Es verdad que Aduriz salió en lugar de Nolito pero España sólo jugó con dos delanteros 24 minutos, que fue el tiempo que tardó Del Bosque en dar entrada a Lucas Vázquez y retirar a Morata (uno de los futbolistas con mayor movilidad de la Selección). Aun así, y con Andrés Iniesta desaparecido, fue entonces cuando se vio a la mejor España, merced al atrevimiento de Lucas Vázquez por la banda y al trabajo de nueve de Aduriz. No duró mucho, ya que el jugador del Athletic tuvo que retirarse lesionado. No obstante, quizás con Morata, Aduriz y Lucas Vázquez más tiempo en el terreno de juego el desenlace hubiera sido otro.

Por su parte, Italia comenzó a usar su plan ‘A’ en el minuto 75. España lo esperaba desde el principio y le pilló a contrapié. El gol de Pellè dio la puntilla a una Selección que, ahora sí y casi por obligación, termina un ciclo. El círculo, que debió terminarse hace dos años, se cierra ahora con la sensación de que el estilo se ha quedado por el camino. Ayer nos lo robó Italia y lo peor es que no le sentaba nada mal.

Del Bosque dice adiós con mal sabor de boca

Aunque Vicente del Bosque se mostró enigmático al término del partido, existen pocas probabilidades de que continúe aferrándose al puesto de seleccionador. Pese a que su bagaje en cuanto a títulos es notable (un Mundial y una Eurocopa), los dos últimos torneos han dejado un mal sabor de boca y la sensación de que, al igual que le ocurre en el campo, no se ha atrevido a dar un paso al frente. Los jugadores que se han ido, lo han hecho, en su mayor parte, por decisión propia. Lo demás, transiciones dulces que se han quedado cortas.

En esta Eurocopa el centro de la polémica ha estado en Pedro Rodríguez. El canario se salió de tono exigiendo jugar en un momento inoportuno y como premio terminó disputando unos minutos en el choque ante Italia. Otros futbolistas que han aceptado su rol sin rechistar se despidieron de Francia sin jugar. Es ese tipo de comportamiento paternalista y arcaico el que un sector del vestuario preferiría erradicar.

En cualquier caso, y si Del Bosque se niega a marcharse, la Federación está en la obligación de cambiar el rumbo de la Selección. En primer lugar, habrá que ver si Ángel María Villar sigue como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras tres décadas en el cargo o da el salto a la UEFA. El actual presidente de la UEFA ya tenía decidido antes del inicio de la Eurocopa el sustituto de Vicente del Bosque. Se han barajado varios nombres: Julen Lopetegui, técnico que conoce bien la casa (fue seleccionador sub-19, sub-20 y sub-21), Joaquín Caparrós, Ernesto Valverde o Paco Jémez (desde el entorno desde este último se dice incluso que la Federación se ha puesto en contacto con él varias veces). Y cómo no, también suena Míchel.