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LA CORRUPCIÓN URBANÍSTICA DE COSTA A COSTA (IV)
El 59% de su costa ya está urbanizado

Andalucía, líder en destrucción de su litoral en la última década

Julio 18, 2010

En 2007, en pleno boom urbanístico el ladrillo consumía en las provincias costeras 9,23 hectáreas al día

El plan urbanístico de Cuevas de Almanzora, Almería, planteaba aumentar su población en un 3.600%

La Junta rebajo las exigencias en siete leyes medioambientales en 2009


El pasado viernes Greenpeace publicó el último informe sobre la destrucción del litoral, como extraconfidencial.com ya les adelantó días antes de esta publicación, la crisis no ha hecho más que agravar los problemas de las costas españolas, en los que no se respeta las zonas protegidas y hay miles de hectáreas en proceso de urbanización o reservadas para ella. A esto hay que añadir otros problemas como la contaminación o la construcción de infraestructuras portuarias.

Una de las comunidades líderes, tanto por su enorme litoral como por la proporción de urbanismo es Andalucía. La planificación y gestión del territorio se subyuga en Andalucía a las presiones de la industria constructora, turística o química, que moldea las decisiones de la Junta y deja de lado la salud ambiental del territorio andaluz y el bienestar de sus ciudadanos. La costa andaluza lleva sufriendo durante mucho tiempo la dictadura impuesta por el turismo de sol y playa, responsable de la mayoría de los planes urbanísticos de las localidades del litoral, planes urbanísticos que no han tenido en cuenta consideraciones relacionadas con la calidad de vida o el cuidado de su patrimonio social, cultural y ambiental.

Construir más de lo necesario

Ya en 2004, el maltrato dado al espacio costero estaba empezando a pasar factura a la propia industria turística, que llevaba tres años con un descenso constante de los niveles de ocupación a pesar del aumento del número de turistas. En ese mismo año el propio sector turístico auguraba una caída de 30 puntos en el nivel de ocupación para la Costa del Sol, donde comenzaban a ponerse en venta los hoteles debido a su baja rentabilidad. De hecho, en 2004 se obtuvo el nivel de ocupación más bajo desde 2000. Y sorprendentemente, se seguían permitiendo nuevas construcciones de hoteles en ese entorno.

En 2005, tan sólo en la Costa del Sol se construían 2.681 plazas hoteleras más. Andalucía entre 2000 y 2004 registró un aumento del 29% de sus plazas hoteleras, frente al 14% de la media nacional. En 2007, en pleno pico de la locura urbanística, el ladrillo consumía en Andalucía una media de 12,81 hectáreas al día, de las que 9,23 correspondían a las provincias costeras. El cierre de hoteles clásicos como Los Monteros, un ejemplo de este urbanismo desaforado.

Multiplicar la población un 3.600%

A lo largo de sus 817 kilómetros de costa, según Greenpeace se contabilizaba 683.350 viviendas y plazas turísticas proyectadas. El porcentaje más elevado correspondía a Almería con 320.000 viviendas, la mayoría perteneciente a los planes urbanísticos de Vera y Cuevas del Almanzora. A continuación le seguían Málaga con 154.600 plazas, Huelva con 126.750, Granada con 54.000 y Cádiz con 28.000.

Aunque en 2006 se aprobó el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA), que limita el crecimiento urbanístico de los municipios al 30% de la población y la ocupación del suelo al 40% del suelo urbano actual durante los próximos ocho años, en 2007 sólo el 9% de los municipios andaluces cumplían estas medidas y un vistazo a los planes urbanísticos de ese año permitía comprobar los disparates urbanísticos repartidos por su litoral. Así, Cuevas del Almanzora planteaba aumentar un 3.600% su población, Vera un 2.960%, Mijas un 778%, Mojácar un 460%, Almuñécar un 397%, Estepona un 392%, Níjar un 230%, Carboneras un 154%…

El desarrollo urbanístico ha llevado parejo un desarrollo exponencial de campos de golf y puertos deportivos. En 2006 se proyectaban 156 nuevos campos y tan sólo en Cádiz se acumulaban 60 nuevos proyectos. Aunque Andalucía contaba ya con 42 puertos deportivos en 2007 (uno cada 23 kilómetros de costa), la Empresa Pública de Puertos de Andalucía (EPPA) proyectaba 29 actuaciones para construir 9.051 nuevos amarres.

Como colofón al sinsentido de la política llevada a cabo en el litoral durante la última década, en 2009, en plena crisis económica, se ponía en marcha la Ley 1/2008 de medidas tributarias y financieras, que rebaja las exigencias de siete leyes medioambientales andaluzas y sigue anteponiendo la industria de la construcción sobre otros modelos de desarrollo. Diez años de destrucción no parecen haber sido suficientes para el Gobierno andaluz.