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Análisis de las propuestas de Van Basten: Lo que funcionaría y lo que fracasaría

Enero 24, 2017

La revolución que propone el holandés se antoja excesiva

van basten

Marco Van Basten ostenta el cargo de director de desarrollo técnico de la FIFA. Con las alas proporcionadas por ese puesto y animado por la ampliación a 48 equipos del Mundial a partir de 2026, el ex futbolista holandés expuso varias propuestas para cambiar el desarrollo del fútbol. Aquí vamos a realizar un análisis pragmático de cada una de ellas partiendo siempre desde el conocimiento actual del juego. Las dividiremos en tres categorías, dependiendo de su posible éxito en un futuro.

Las propuestas que probablemente funcionarían

Parar el cronómetro en los últimos diez minutos. Quizás sea la medida más lógica de las propuestas por Van Basten. Se evitarían pérdidas de tiempo y se le retiraría al árbitro el poder de decidir el tiempo añadido.

Reducir el número de partidos. Parece lo más adecuado para preservar la condición física de los futbolistas y, de paso, para evitar encuentros demasiado desequilibrados para el espectador (por ejemplo, en la fase de grupos de la Champions o en las fases de clasificación a los torneos internacionales de selecciones).

Ampliar el número de cambios. Esta medida ya ha sido aprobada de cara al famoso Mundial de 2026 y bien podría comenzar a aplicarse antes. Está pensada únicamente para las prórrogas pero lo cierto es que pasar de 3 a 5 cambios -por ejemplo- daría muchas más oportunidades a los futbolistas y restaría presión a los entrenadores.

Las propuestas que no funcionarían

Quitar el fuera de juego. En opinión del que suscribe, es la propuesta menos afortunada de todas. Según Van Basten sería en pos del espectáculo, pero lo cierto es que, sin fuera de juego, tampoco habría táctica. El papel del entrenador se reduciría drásticamente y habría muchas más individualidades. Además, es probable que hubiese atacantes y defensores al lado de cada portería, destruyendo la esencia de lo que hoy conocemos como fútbol.

Exclusiones temporales. El fútbol ha sabido mantener una esencia propia ante el resto de deportes. Esta idea, además de restarle identidad, privaría de valiosos recursos en defensa a los equipos. Por ejemplo, los futbolistas ya no harían faltas tácticas (faltas para parar un contrataque en campo contrario) por miedo a ser expulsados.

Cambios sin parar el juego. No sería viable y daría lugar a infinidad de trampas. Otra cosa es que se aseveren las normas con respecto a la pérdida de tiempo en las sustituciones o poner un tope de tiempo para realizar los cambios (por ejemplo, hasta el 80).

Las incógnitas

El shoot out o concurso de habilidades en caso de empate. Ya se utilizó en la liga norteamericana y la verdad es que tenía su aquel. Daría más posibilidades al portero y premiaría a los mejores futbolistas desde el punto de vista técnico. Por otro lado, sabemos que las tandas de penaltis, tal y como están, aseguran emoción y poseen un indudable encanto.

Sólo protesta el capitán. Coartar de raíz la libertad de expresión de 20 futbolistas en cada partido no parece una idea muy moderna. No obstante, parece que el fútbol necesita medidas que rebajen la tensión, tanto en el verde como en la grada.

Número máximo de faltas. En un principio parece buena idea. Protegería a los futbolistas más habilidosos y frenaría a los agresivos. Todo eso está muy bien, pero sin faltas se perdería un aspecto importante de este juego.

Fútbol ocho contra ocho para jóvenes y veteranos. En algunos lugares de España (como Galicia) ya se está practicando. Hay expertos que lo consideran positivo para los niños en la transición al fútbol 11 porque sólo se perdería un jugador por línea (por ejemplo, un sistema sería el 3-3-1). En el otro extremo hay quien lo considera como introducir un elemento más de dificultad a una edad demasiado temprana. Además, el número de jugadores podría ser excesivo en relación con el tamaño del campo.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99