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Es prima del multimillonario Emilio Serratosa, propietario de Nefinsa

Ana Serratosa, prima del dueño de Nefinsa, solicitó una pensión no contributiva a la Conselleria balear de Asuntos Sociales

Septiembre 1, 2010

Ana Serratosa Ridaura, familiar de Emilio Serratosa, solicitó hace más de tres meses una pensión no contributiva (de jubilación o invalidez), en la Conselleria balear de Asuntos Sociales. El pasado 12 de agosto el director general de Atención a la Dependencia resolvió declarar la caducidad del expediente referido a Ana Serratosa y archivar todas las actuaciones porque no se presentó la documentación requerida.
La Pensión no Contributiva de Invalidez asegura a todos los ciudadanos en esa situación y en estado de necesidad una prestación económica, asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales complementarios, aunque no se haya cotizado nunca o se haya hecho de forma insuficiente para tener derecho a una Pensión Contributiva.
 
De hecho, pueden ser beneficiarios de la PNC los ciudadanos españoles y nacionales de otros países, con residencia legal en España que cumplan, entre otros, el siguiente requisito: carecer de ingresos suficientes. Y existe carencia cuando las rentas o ingresos de que se disponga, en cómputo anual para 2010, sean inferiores a 4.755,80 €.
Las PNCs tienen fijada esa cuantía para ser abonada en 12 mensualidades más dos pagas extraordinarias.
 
Ana Serratosa Ridaura es familia directa de Emilio Serratosa, una de las fortunas más grandes de España. En 2007 Emilio y sus hijos, Javier y Gonzalo, adquirieron a otros miembros de su familia sus participaciones en Nefinsa. Con antelación a esta concentración de acciones, Nefinsa se deshizo de Gamesa y del 25% de Air Nostrum –que colocó a Caja Duero-, lo que supuso unos ingresos de 1.100 millones de euros.
Emilio Serratosa traspasó a finales del pasado año el imperio del holding Nefinsa a Javier y Gonzalo después de haber superado la barrera de los 70 y tras considerar que había llegado la hora del relevo generacional.
 
En 1992, en plena vorágine olímpica, vendió la empresa familiar Valenciana de Cementos a Cemex por 125.000 millones de pesetas. Esta fue una de las grandes operaciones mercantiles de aquella época y la que le permitió participar en empresas como Uralita, Gamesa, Air Nostrum o Clickair.
 

Diego Feliú