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Ana Patricia Botín se acoge al “low cost” en la gestión clave de los riesgos informáticos de Banco Santander: Su política de ahorro de costes le lleva a sustituir el personal subcontratado que da soporte a sus servicios centrales por otra empresa que paga 750 euros brutos al mes por empleado

Septiembre 7, 2016
ana p botin

El respiro que ha dado la Bolsa española a todos los valores en general ha supuesto un pequeño balón de oxígeno al Banco Santander que ha visto como coyunturalmente su acción ha vuelto a alcanzar los 4 euros. Con todo ello, quedan aún muy lejos los días de vinos y rosas cuando la acción subía como la espuma y se superaban los 8.000 millones de euros  en beneficios mientras casi todas las unidades de negocio no hacían más que aportar más y más ingresos.

Las cosas son muy distintas para Ana Patricia Botín, que encara un cierre de año lleno de frentes negativos y con un runrún que cada día coge más fuerza y que cuestiona su gestión presente y futura. Más allá de Brasil, el Reino Unido y las consecuencias del Brexit o la desastrosa gestión de su filial norteamericana -que no sólo acumula multas, sino que ni siquiera puede formular cuentas-, España es un foco principal de atención. Los resultados no arrancan y su producto estrella, la Cuenta 123, sigue sin dar los réditos esperados. La máquina de comercialización de este producto se está forzando tanto, que se busca expulsar a los clientes de otras cuentas para que contraten esta “oferta” imponiéndoles comisiones de 96 euros anuales. Pero si no se puede aumentar ingresos, siempre queda la opción de recortar gastos con prejubilaciones, despidos, cierres de Oficinas o reducir los costes informáticos, un punto clave para cualquier Banco, que para Ana Patricia Botín parece considerar como una partida más en la que poder meter la tijera.

Una nueva vuelta de tuerca a la reducción de costes informáticos

El ahorro informático no es nuevo para el Banco Santander. Como otras unidades de negocio, las fue separando de la estructura del Grupo a través de filiales, en las que sus trabajadores no cobraban según el Convenio Colectivo de Banca, uno de los mejores laboralmente, lo hacían por otros, como “oficinas y despachos” mucho más económicos. A partir de este punto, filiales como ISBAN y PRODUBAN se han encargado de realizar los desarrollos informáticos y soporte al Grupo Santander pero no sólo basándose en estos trabajadores de salario y derechos inferiores. Sobre una pequeña plantilla, con estas peores condiciones que hemos mencionado, se subcontrata hasta más de dos tercios de los empleados a otras empresas. Con ello, no sólo consigue pagar incluso menos, si no también flexibilidad a la hora de despedir y contratar a una masa de trabajadores con muy pocos derechos.

Pero esto no parece suficiente para Ana Patricia Botín. La última vuelta de tuerca es rebajar la factura de estos servicios seleccionando a subcontratas más baratas. La elegida es Ibermática, una vieja conocida que ya trabajó con el entonces Banco Santander Central Hispano en unificar bases de datos. Ya ha comenzado a ocupar los primeros puestos en gestión remota de incidencias para los servicios centrales de Banco Santander en un proceso que continuará a lo largo del mes de septiembre.

Escasa formación, máxima responsabilidad, mínimo sueldo

Lo requisitos para acceder a esta oferta no exigen una gran formación. Ni titulación universitaria o ni siquiera con esa especialidad conseguida a través de Formación Profesional. Tan sólo es necesario tener el Bachillerato terminado y dos años de experiencia tal y como pueden ver en la siguiente captura de una de las ofertas abiertas:

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Mínimos requisitos para un personal que tiene que cumplir toda serie de tareas, algunas complejas y todas urgentes y exigentes en una de las mayores entidades financieras a nivel mundial. Todo ello con un salario más que reducido. Aunque en ofertas como esta, publicada en el conocido portal de empleo Infojobs.com, no figura el salario. El sueldo medio que ofrecen para un técnico de soporte ronda los 10.000 euros brutos al año, algo más de 750 euros al mes dividido entre 14 pagas. Tras Seguridad Social y retención al IRPF, en la mayoría de los casos se queda por debajo de los 700 euros netos.  Un salario que sólo atrae a personal de baja cualificación y que asegura la fuga de cualquier empleado que encuentre, con mayor facilidad, una remuneración superior en el futuro.

Alarma, de momento silenciada, de los técnicos del Banco

El enfado de buena parte del personal informático del Grupo Santander es cada día mayor. Si en un principio se pensaba en que la nueva empresa subrogaría a los empleados de las otras subcontratas que trabajan actualmente para el Banco -es decir que seguiría buena parte de estos trabajadores pero contratados por la nueva empresa-, esto no será así. La idea de la nueva subcontrata es sustituir a todo el personal con nuevos empleados que no conocen los entresijos de la entidad financiera y que llevaría a una pérdida de calidad en el servicio que prestan y en unas condiciones económicas muy inestables a la hora de mantener al trabajador una vez ya haya aprendido las tareas.

Todo ello en un periodo complejo. No sólo se entra en las semanas críticas con respecto a la información financiera que debe elaborar el Banco, que cierra el año contable en menos de cuatro meses, sino que el próximo ejercicio está lleno de nuevos proyectos en el que la parte informática es fundamental, como fusión de filiales o la digitalización de servicios. Todo esto parece importar poco a Ana Patricia Botín en su ansia de recortar costes de cualquier forma antes de que los accionistas, los dueños del Banco, pidan que el siguiente “recorte” sea el de su cargo.