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Tras su paso por el Banco Santander de Negocios (BSN), fue apartada más de dos años de cualquier cargo ejecutivo

Ana Patricia Botín, de defenestrada por su gestión a heredera de un imperio

Septiembre 18, 2014

Después de cambiar el nombre de la entidad por Santander Investment y realizar operaciones que no fueron del agrado de su padre, fue “confinada” a un pequeño despacho en el Paseo de la Castellana
Su paso por la entidad fue más que tumultuoso, tanto por las decisiones propias como las de su marido, Guillermo Morenés,  con el que coincidió laboralmente y que llegó  incluso a pedir el despido de una empleada por no atender un discurso de su mujer
Fue “redimida” con la presidencia de Banesto de la mano de Alfredo Sáenz para  que aprendiera de “banca tradicional”, la que siempre más agradó a Emilio Botín. La salida de Antonio Horta-Osorio, consejero delegado de Santander UK al Lloyd’s no solo le abrió las puertas a la presidencia de la filial británica sino a la de todo el Grupo
De su carácter sencillo da fe el hecho de queen las sesiones de fotos no quería ser nunca maquillada ya que “ya lo había hecho en casa”


Este lunes, Ana Patricia Botín presidía su primera Junta General de Accionistas del Banco Santander. La casualidad quiso que la muerte de Emilio Botín se produjera solo unos días antes de esta reunión extraordinaria que formalizaba la compra de las acciones de la filial de Brasil que no eran propiedad del Banco. Con ello se reforzó la imagen de continuidad y normalidad en un proceso de sucesión que para muchos era claro, pero que no siempre fue así y de hecho ha tenido claroscuros y dudas. Ana Patricia Botín desde luego, se preparó para tener un puesto relevante en el Grupo Santander, pero no tan claramente para la presidencia. De hecho, en muchos momentos estuvo bastante alejada de ella.

Después de estudiar en la Universidad de Bryn Mawn (Estados Unidos), y graduarse en Economía en la Universidad de Harvard, dio sus primeros pasos en JP Morgan, algo siempre resaltado en su currículum para reforzar su imagen de ejecutiva hecha así misma. Allí trabajó tanto en Nueva York como en Madrid. De esta etapa guarda un grato recuerdo y de hecho se “llevó” a varios de sus profesionales en su primera etapa de responsabilidad en Banco Santander.

Del Banco Santander de Negocios al ostracismo

En 1988 se incorporó al banco familiar como directora de mercados de capitales, en la división internacional, ya mostrando sus ganas de impulsar nuevas vías de negocio buscando extender el negocio de banca de inversiones a Iberoamérica, donde aún el Banco Santander no tenía excesiva presencia. En 1989 pasó a ser vocal del Consejo de Administración y a finales de ese año se convirtió en miembro de la comisión ejecutiva del Banco. Pero su primer gran puesto ejecutivo lo consiguió en 1991 cuando fue nombrada directora general adjunta del Banco Santander y consejera-directora general del Banco Santander de Negocios (BSN), la principal entidad de inversiones del Grupo. Su paso fue controvertido. De cara al exterior, se maquilló mucho este nombramiento pero sí se ha quedado en la memoria de los trabajadores más veteranos del Grupo. De hecho, aunque se han destacado sus éxitos, no es la parte de su biografía que más se reseña.

Lo cierto, es que en septiembre de 1994 fue nombrada consejera delegada de esta entidad y pronto le cambió el nombre por el actual Santander Investment, en aras de “modernizar” el papel de la entidad, en la que también ocupó un cargo su marido, Guillermo Morenés, del cual sí que muchos no guardan buen recuerdo. Como ejemplo, lo sucedido en un coctel de Navidad. En medio de un discurso de Ana Patricia apareció un empleado que muchos desconocían y que era el marido de la presidenta. Al fondo, una trabajadora hablaba, sin molestar, y Guillermo Morenés la increpó preguntando si no le interesaba y pidió que se identificara. Ante la lógica respuesta de esta, diciendo que no estaba molestando, Morenés respondió que ya se enteraría de quien era. Y dicho y hecho. A los pocos días recibió una citación de Recursos Humanos en la que se le despedía, sin alegar ninguna razón. Afortunadamente, la veterana empleada consiguió aplacar las intenciones y mantenerse en su trabajo, aunque desde entonces la fama y las formas del director del Front Office se hicieron famosas en el Banco y en el Grupo.

Pero más allá de la anécdota, lo cierto es que del nuevo Santander Investment sólo quedó el esqueleto. Las sucursales fueron a parar a BANIF, comprado en la fusión del Banco Central Hispano, su negocio internacional, que quiso potenciar prácticamente desapareció; de hecho, el Banco “0036” -número de licencia del Banco de España-, tiene poco más de una docena de trabajadores en nómina y la mayoría de los servicios necesarios para su funcionamiento los prestan otras empresas del Grupo Santander. Su salida de la entidad fue todo un castigo por parte de su padre: la despojo de todos los cargos ejecutivos (tan sólo se mantuvo como consejera), y estuvo “recluida” en un despacho en el Paseo de la Castellana sin ninguna función de mando. En esa época se aventuró en negocios de Internet (como el fracaso en la consultora Coverlink), hasta que, cumplida la penitencia, se le volvió a encomendar un cargo de relevancia.

La banca más clásica en Banesto

En el año 2002 fue designada presidenta de Banesto como sustituta de Alfredo Sáenz. Banesto, tras la intervención y compra por el Santander, era un Banco “clásico”. Casi todo su negocio era con particulares y por tanto el lugar adecuado para aprender de la Banca que más le gustaba a su padre. Los 8 años en la sede de la calle Mesena fueron tranquilos. Allí demostró además su carácter, como cuando en las sesiones de fotos no quería ser nunca maquillada ya que “ya lo había hecho en casa”, capacidad de adaptarse y de no salirse de las líneas marcadas por Emilio Botín. Su etapa terminó en 2010 (tras saborear las mieles del éxito publicitario con los triunfos de Nadal y la selección española de futbol) con un Banco en el que ya se diseñaban planes de venta o fusión (se optó finalmente por esto último) pero fue más abrupta, ya que se produjo tras la salida repentina de Antonio Horta-Osorio, consejero delegado de Santander UK al Lloyd’s. La “huida” del banquero portugués supuso no sólo suplirle en su cargo en Inglaterra, sino la autoeliminación de un rival para la sucesión de Emilio Botín en la presidencia. Ahora, cosas del destino, coincide en la cúpula con Javier Marín, consejero delegado del Banco y que curiosamente también trabajó en el Banco Santander de Negocios, que tendrá que ganarse el puesto, principalmente cara a dentro, ya que son muchos los que recuerdan los errores del pasado.