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Ana Patricia Botín continúa impertérrita con los despidos centrándose en las filiales del Banco Santander con el silencio cómplice de todos los sindicatos, entre ellos la CC.OO. de Fernández Tojo y la UGT de José Álvarez

Mayo 19, 2016
ana patricia

Quién hace la Ley, hace la trampa. Esto es lo que está ocurriendo con la dura reestructuración que realiza el Banco presidido por Ana Patricia Botín, con un acuerdo, rubricado por los sindicatos, en el que se establecen las condiciones de despidos, bajas incentivadas y movilidad geográfica de Banco Santander S.A. pero que deja al margen a miles de trabajadores, también a su cargo. Bajo el paraguas del Grupo Santander hay empresas que realizan todo tipo de servicios esenciales para su funcionamiento; por ejemplo, sociedades informáticas como Isbany Produban, contables como Gesban, que se encargan de la tesorería como Geoban, o servicios bancarios variados como Santander Operaciones Retail, Santander Back Office Globales Mayoristas o Santander Asset Management entre muchas otras. En total, decenas de sociedades con un tamaño muy diferente pero con un punto común: peores condiciones para el trabajador.

Muchas de ellas, cuentan con una estructura que favorece una mayor discrecionalidad por parte de la empresa, ya que por su tamaño hasta carecen de representación sindical. Toda esta estructura, fuera del Banco matriz, fue creada especialmente para reducir costes y derechos de los trabajadores. Por ello, la mayoría se rigen por Convenios Colectivos distintos a los de la Banca, como son los de Informática o el de Oficinas y Despachos, y con esto, se pagan salarios más reducidos y se disminuyen todo tipo de ventajas, incluyendo los que conllevan el acceso a mejores condiciones en productos  del propio Banco. Pero además de todo ello, muchas de estas compañías tienen un gran número de trabajadores externos, subcontratados de otras empresas, que, por ejemplo, en las informáticas superan los dos tercios de la plantilla total. Estos trabajadores tienen incluso menos derechos y suelen ser contratados y despedidos como si fueran cromos.

Temerosos de una llamada de teléfono

Este trato, como “trabajadores de segunda”, permite -no sólo pagar menos por ellos-, también perder cualquier defensa en el caso de los despidos colectivos, que se están cebando con este colectivo desde el anuncio de cierre de Oficinas y reducción de plantillas. Los viernes son los días más temidos y en los que se centran los despidos, que son conocidos por el trabajador con el aviso previo de una simple llamada que le conmina a abandonar su puesto de trabajo y a entregar todo el material informático o el teléfono móvil de empresa que posee, sin respetar los 15 días de plazos que establece la Ley.

Los despidos se realizan por oleadas. Desde el Departamento de Recursos Humanos envían unos objetivos de reducción de plantilla a las empresas y estas ejecutan de inmediato, tanto en las sociedades que están dentro de la Ciudad Financiera del Banco Santander en Boadilla del Monte, como en otras sedes, principalmente en Las Rozas y Pozuelo de Alarcón. De hecho, en estos días, se llenan los almacenes informáticos de los equipos de los trabajadores despedidos.

Los despidos no se acabarán, llegan futuras fusiones

Lo peor de todo es que este proceso acaba de iniciarse. Dentro de la enorme reestructuración aprobada por Ana Patricia Botín a la que se enfrenta el Banco Santander en su afán por intentar recortar costes por la pésima gestión de la entidad financiera en los últimos años se incluye la fusión de muchas de estas filiales con el objetivo de ganar eficiencia y recortar duplicidades.

Todo esto conllevará a nuevos despidos, con un pequeño coste para el Banco -se escogen especialmente aquellos con una menor antigüedad para reducir la indemnización-, y que sea el Estado el que tenga que sufragar hasta 24 meses de prestaciones por desempleo. La estrategia es más perversa aún si se tiene en cuenta que entre quienes se quedan, asumiendo cada vez más tareas,  se encuentran los trabajadores más mayores, con una edad que implicaría que, si formasen parte de la plantilla del Banco Santander, podrían acogerse a las prejubilaciones que oferta actualmente, pero que en la empresa filial no tiene derecho a ellas. Todo ello, mientras los sindicatos UGT, CCOO, y los en teoría independientes Sindicato de Trabajadores del Santander (STS) y Federación Independiente de Trabajadores del Crédito (FITC) miran para otro lado.