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En una sala aparte, durante una fiesta en Madrid

Ana Obregón pasó 180 minutos con Enrique Iglesias

Junio 2, 2010

Son amigos desde hace muchos años. Incluso se rumoreó que, entre ellos, hubo algo más que una sincera amistad. Lo único cierto es que el pasado martes, Ana Obregón y Enrique Iglesias revivieron momentos del pasado.

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Enrique Iglesias está en Madrid. Es, sin duda alguna, una de las noticias más destacadas en los hervideros del corazón, donde estos días se habla de asuntos más propios de la crónica negra que del petardeo nacional. El pasado miércoles el célebre hijo de Julio Iglesias e Isabel Preysler acudió, como imagen de la firma, a una concurridísima fiesta del perfume Azzaro. Allí habló sin tapujos, atendió a todos los medios de comunicación y mantuvo animadas charlas con personajes de todo tipo que decidieron acercarse hasta la discoteca Pachá de Madrid. Me cuentan que su actitud no pudo ser más afable. Enrique se deshizo en piropos hacia su novia Ana Kournikova y no desechó la idea de contraer matrimonio con ella en un futuro no demasiado lejano. Sería maravilloso, pues de celebrarse tamaño acontecimiento, sería una de las pocas ocasiones en las que podríamos ver a dos grandes sagas de la parte más cursi y rimbombante del papel cuché. De momento nos tendremos que conformar con verlos por separado y especular con el futuro. Al contrario que otros grandes intérpretes internacionales, Enrique no ha tenido grandes estridencias en su visita a la capital de España. Tan sólo pidió muchos botellines de agua con gas y mantenerse alejado de zonas con excesivo ruido. También prohibió que otros famosos que acudieran al evento accedieran a él con cualquier tipo de interés. Por eso se convierte en noticia que Enrique Iglesias hiciera una única excepción.
 
Una hora y media con Enrique
 
Me cuentan que, prácticamente en silencio para que el resto no se sintiera molesto, Ana Obregón fue llamada a acceder al interior de una sala en la que se encontraba Enrique rodeado de representantes y asesores. Enrique tenía muchas ganas de saludarla y volver a entablar esas conversaciones divertidas y fantásticas que mantenían cuando él residía en España. Esa noche, Ana resplandecía especialmente. El paso de los años le está sentando de maravilla. Y más recibir propuestas de trabajo a diestro y siniestro. Me cuentan que el encuentro entre ambos fue idílico. Con la Obregón, Enrique se rió a carcajadas. Con ella mantiene una excepcional relación basada en la amistad, el cariño y el respeto. Ana le explicó cómo se encontraba en la actualidad y se interesó por todos los proyectos profesionales y personales que estos momentos ocupan la mente del artista. No sólo eso, pues entre otras cosas, Ana y Enrique revivieron, durante cerca de una hora y media, los momentos más divertidos de su relación.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)