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La enésima discusión que les volvió a separar durante casi una semana

Ana Obregón montó en cólera al saber que Teresa Bueyes era la abogada de Darek

Septiembre 18, 2007
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Se conocieron por casualidad mientras ella bailoteaba en una conocida discoteca de Eivissa cuando el verano todavía empezaba a desperezarse. A lo lejos, un fornido mozalbete se contoneaba sinuosamente intentando conquistar a las ardientes féminas que le miraban con lujuria. Esa misma noche a Anita Obregón ya le había esquivado el apuesto Óscar Vivó (último novio de la modelo Maria José Suárez) que, con una exquisita educación, rechazó la proposición de la presentadora, a quien todavía le une una estrecha amistad.
 
Hacía mucho tiempo que la Obregón bebía los vientos por él, aunque lo llevaba muy en secreto. Pocos sabían de su carnal deseo. Tras la negativa de Vivó, Ana posó su mirada en un musculoso treintañero con el que Óscar inició una interesante aunque divertida conversación, o al menos eso parecía a tenor de las carcajadas que se les escaparon. Llegó el momento de las presentaciones y a la Obregón se le dibujó una incipiente sonrisa en el rostro, como evidenciando que se sentía algo más que atraída por el maromo. Aquel era el joven en el que se había fijado unas horas antes mientras intentaba aprender a bailar el corazón de fuego de la extremeña Soraya Arnelas. “Me llamo Darek, encantado” –pronunció el joven con cierta templanza, ante el rubor de la bióloga, que no dejó de conversar con él durante toda la noche. Y la noche dio paso a la madrugada que pareció unirles casi eternamente…
 

Maldito amor que me quisiste

 
Y las conversaciones discotequeras dieron paso a las ilusiones y los compromisos a los que Ana se enfrentó con la mejor de sus sonrisas. La peliteñida sintió la flecha de Cupido y asintió a las peticiones sentimentales del polaco, por aquel entonces gogó de una conocida sala madrileña donde le pagaban algo más de noventa euros por actuación y ciento veinte si acababa mostrando cuánto de grande tenía su personalidad. Lo que en un principio parecía un romance entre rosas, muy pronto se tornó en un idilio con incesantes discusiones.
 
Los celos de la bióloga -que creyó en más de una ocasión que el polaco podría abandonarla por alguien mucho menor que ella- y los maledicientes comentarios sobre su pasado, hicieron tambalear incansablemente el noviazgo. Incluso, como ya contamos en exclusiva en este mismo medio, Darek le devolvió el coche que le regaló una Ana cegada por la pasión. Más tarde, la propia García Obregón reconocería frente a un juez haber atravesado tres crisis importantes en este tiempo. Ahora ya serían cuatro.
 

¡No sin mi abogada!

 
Cuando Darek encargó a la prestigiosa penalista Teresa Bueyes varias demandas contra reconocidos periodistas y programas de televisión por presuntos delitos de intromisión al honor, nada hacía presagiar que con el paso del tiempo la relación entre cliente y abogada terminaría adquiriendo tintes surrealistas.
 
Dicen las malas lenguas –que siempre acaban siendo las bienpensantes- que el interés que Darek tenía por que Teresa se hiciera cargo de sus procesos judiciales molestó enormemente a una Ana Obregón que quiso ver una segunda intencionalidad por parte de su novio, a lo mejor inexistente. A partir de ese momento, lo que en un principio parecía cordialidad entre letrada y presentadora, dio paso a una tensión que se acrecentó hasta el punto en el que Bueyes tuvo que recurrir a la justicia para intentar frenar lo que ella consideraba un desmedido ataque contra su persona.
 

Nadar entre dos aguas

Darek optó por hacer caso a la Obregón –fue una de sus condiciones para continuar con la relación- y finiquitó sus encuentros con Teresa, a quien en privado tildaba de una casi consejera espiritual, aquella que le hacía discernir entre el bien y el mal. Lo que Ana desconocía es que Darek continuaba en constante contacto con Teresa Bueyes, a quien no dejaba de encargar denuncias a diestro y siniestro.
 
El polaco parecía nadar entre dos aguas: Mientras que a la Obregón le convencía que Ricardo Ibáñez Castresana, abogado de Ana Rosa Quintana entre otros, sustituiría a Teresa Bueyes en las labores de representación judicial, lo cierto es que tras las espaldas de este codiciado abogado se escondía la implacable Bueyes, verdadera artífice de la dirección de los asuntos del atractivo ciudadano del este.
 
Hace algunos días, Ana Obregón se enteró de semejante culebrón y decidió tomarse un tiempo para reflexionar. Tres días de distanciamiento que finalizaron cuando Darek decidió prescindir de los servicios de Ibáñez Castresana. Y mientras, Teresa Bueyes prefiere no hacer declaraciones al respecto. Al final va a ser cierto aquello de que el callado es siempre sabio… Eso sí, el jueves Teresa acudirá al programa ‘La vida en rosa’ que presenta la inigualable Ana Belén Burgos en Telecorazón (ONO), ¿qué contará la letrada?
 

Saúl Ortiz