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Denuncian a un miembro de la familia de Ana Obregón por presuntos malos tratos

Ana Obregón descarta presentarse al juicio contra Sonia, su secretaria personal

Octubre 25, 2007

Éste bien podría ser el peor año de la vida de Ana Obregón. Su relación con el polaco Dariusz se tambalea de forma insostenible. Las discusiones en su domicilio se suceden con una normalidad que no sólo preocupa, sino que también asusta. Al ahora modelo empieza a incomodarle que la actriz le prohíba, sucintamente, aceptar las propuestas laborales que tiene sobre la mesa. Por eso Anita decidió no acudir al desfile de Félix Romero, en el que Darek se vistió de novio.

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La reacción de la oxigenada detonó una fortísima bronca distanciadora y enfriadora de sentimientos y motivaciones. Se hacen apuestas sobre qué día se dirán adiós definitivamente. Y hay quien me asegura que no estamos muy lejos de ese momento. Sobre todo porque Darek es de los que se confiesan con bastante facilidad. Pese a todo, las contrariedades no sólo le afectan en el terreno personal.
El próximo martes la presentadora deberá acudir a los Juzgados de Alcobendas para explicar qué ocurrió con Sonia, su ex secretaria personal, quien asegura que le insultó, vilipendió y coaccionó reiteradamente. Sin embargo, Ana me admitió que, finalmente, no asistirá al juicio: “No me importa nada este tema y no voy a ir a ningún juicio, además que también está ya desestimado”. Afirmación equívoca, pues tamaño proceso todavía permanece abierto, ¡Ay la memoria!
Lo que desconoce es que su propio chófer actuará como testigo de la parte denunciante. Eso sí, ahora es Ana la que empieza a preparar una demanda contra Sonia, siguiendo con su chirriante estrategia: siempre que le demandan, contraataca con una denuncia.
Algo similar ocurrió con la prestigiosa penalista Teresa Bueyes, a quien denunció tras asegurar que se había disfrazado para robarle su propio coche. Una historia de la que todavía anda riéndose el Instructor del Juzgado de Alcobendas. Mientras tanto, la denuncia por falso testimonio continúa tramitándose a instancia de Bueyes. Será en los próximos meses cuando se dirima el asunto en los tribunales. Así mismo, tal y como contamos en exclusiva en este mismo medio, Emérita, su ex cocinera, continúa con la demanda que le interpuso por presuntos malos tratos.



Yo me lo guiso, yo me lo como


La misma trabajadora que ha ratificado la demanda contra un conocidísimo miembro de la familia de Ana García Obregón (le gustan mucho las alcachofas en conserva), al que acusa de haberle proferido insultos y vejaciones mientras sufría una parálisis facial en el domicilio de la controvertida bióloga.
Según la versión de Emérita, el citado individuo le prohibió abandonar su puesto de trabajo al mismo tiempo que se carcajeaba de la deformación que estaba padeciendo su rostro: “Que fea te estás poniendo” –asegura que le espetó. Testimonio más que estremecedor, aunque pueda sonar a pitorreo, fábula o invención nocturna. Un asunto más que peliagudo al que la bióloga no da ningún crédito, pese a conocer las intenciones judiciales de la empleada: “Sí, ya sé que pretende denunciar este hecho que nunca ocurrió, pero ante estas pataletas ya he tomado una decisión: sólo me voy a reír”.
La de los pechos operados (sic) prefiere restarle importancia a tales acusaciones y ocupar su tiempo en demostrar, ante los tribunales, que la dama en cuestión le robó, presuntamente, los ahorros a un miembro de su familia: “¿Qué se puede esperar de una señora que, al parecer, le quitó la hucha y que me robó a mi también? La que va a tener que responder ante los tribunales es ella, por favor. Sin embargo, su hermana Elisabeth es un cielo de persona”.
Y no sólo será denunciada por robo, hurto o desaparición de enseres personales -¡ni que fuera David Copperfield!-, sino también por empujarle: “Es una señora muy corpulenta” -me explicó la actriz algo más que nerviosa, quizás porque durante los últimos días negocia, con Susana Ulibarri a la cabeza, dar las campanadas junto a su Ramonchu García. Anita desea volver a estar de moda y estudiar propuestas laborales que ahora no consigue sacar ni con descorchador. De lo que no cabe duda es que Ana es una mujer capaz de mantener una discusión acalorada sin necesidad de terminar agarrándose de los pelos. Doy fe, con perdón.

Por Saúl Ortiz