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La actriz y presentadora será la portada de un conocido dominical

Ana Obregón busca oportunidad en Italia

Febrero 26, 2009

Buenos tiempos para la polifácetica Ana Obregón. La vida vuelve a sonreirle. Y parece que los proyectos vuelven a acumulársele. Vuelve la Obregón de siempre.

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Está dispuesta a seguir cultivando éxitos personales. Tras su paso por el concurso de baile de Anne Igartiburu, nuestra actriz más polifacética vuelve a brillar con luz propia. Ana Obregón en su máximo esplendor. Insisten en que se trata de una Obregón absolutamente renovada. Con la misma jovialidad emergiendo de sus entrañas, pero mucho más serena y cauta. Es la Ana de siempre. La misma que consiguió embelesar a toda una nación con su desparpajo y facilidad para dibujar sonrisas en rostros ajados y melancólicos. Ha sabido reciclarse a tiempo, desterrando al ostracismo los recuerdos de cuando fue protagonista de televisados culebrones benaventinos. Ana quiere progresar en el terreno profesional y crecer en el personal. Ha dado luz verde a los sueños que ahora le despiertan. Lo tiene fácil, pues a su alrededor todo son palabras alentadoras y mimos desinteresados. Sus padres y su hijo –su verdadero refugio cuando la vida aprieta- se han convertido en sus mejores aliados. Ellos son los que la aconsejan y le profesan un amor incondicional e incuestionable, no como el de esos hombretones de apariencia atigronada a los que lanza rumbo a la fama con un solo paseo a la luz de la luna.
A pesar de que fuentes cercanísimas a la actriz insinúan que ahora anda ensimismada con un fisioterapeuta, veinticinco años menor, Ana niega la mayor y asegura que su corazón está pintado del color de la soledad: “No conozco a ese hombre”, dice. Está centrada en numerosos proyectos profesionales que absorben gran parte de su tiempo. Próximamente será la portada del Magacín de ‘El Mundo’. En una entrevista directa y sin censuras, repasará su vida profesional y personal. Un viaje cósmico al centro de su corazón mediante el que se descubrirán grandes e interesantes matices de su carácter y personalidad. No todo es lo que parece. Me cuentan que la sesión fotográfica, que tuvo lugar ayer, fue un auténtico manantial de risas y anécdotas. Tal vez redescubrirse ante los medios de comunicación produce una dulce sensación de relajación y optimismo. No sólo eso, pues en las próximas semanas se emitirá una entrevista concedida a Jesús Quintero y sus emblemáticos ratones coloraos. Seguro que será tan excitante como el próximo viaje que tiene preparado a Italia. Ana se reunirá con importantes empresarios televisivos para negociar una producción que, en caso de resultar competitiva, dará mucho que hablar allende las fronteras. Quizás encuentre allí lo que en España ya saboreó durante la década de los noventa. Sin embargo, la Obregón está dispuesta a volver a tocar las estrellas con las yemas de sus dedos, pues muy probablemente regrese a la pequeña pantalla española con un proyecto realmente apetecible. Tiempo al tiempo. Vuelve la Ana que siempre me apasionó…