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Puede que su ex novio esté de nuevo enamorado

Ana Obregón arde en llamas ante lo de Darek y la Uribarri

Julio 30, 2008

Tras su rutpura con Ana García Obregón, el polaco Darek podría haberse enamorado de Susana Uribarri, su representante. Anita todavía sigue perpleja.

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De confirmarse, podría ser una de las historias de amor más rocambolescas de los últimos tiempos. Unas instantáneas publicadas por la revista Pronto, en las que el polaco Darek y Susana Uribarri se deshacían en mimos y carantoñas, han dado la voz de alarma. Me cuentan que la Obregón necesitó ver dos veces las fotografías para comprobar que los inmortalizados eran su ex novio y su ex amiga, que también se hizo cargo de sus asuntos laborales. Anita no dio crédito a semejante escena y esbozó una tímida sonrisa que evidenciaba ardor estomacal. No es de extrañar, pues la que antaño sirvió de paño de lágrimas, en la actualidad podría ocupar el atlético corazón del efebo polaco. Pese a que la actriz, que recientemente porta el estandarte a la mujer más odiada del país, parece dispuesta a aniquilar de su memoria el ronroneo con Darek, lo cierto es que, cuando se abraza a la soledad, recuerda con melancolía los momentos en los que en su cielo no había más que sol. Dicen que la Obregón palpita cuando dibuja, entre sueños, los trabajados abdominales de uno de los hombres más deseados del momento. Esos que tanto sobeteó en tiempos de locura hormonal. Ahora se pasea con un apuesto mozalbete con el que nunca podría tener nada. Cuestión de vida.
 
Pese a que los protagonistas del que podría ser el romance del verano, prefiere no pronunciarse acerca de tan escandalosas fotografías, lo cierto es que insisten en que van a disfrutar, juntos y quien sabe si revueltos, de las vacaciones de verano. Susana se relame los labios y sonríe furtivamente cuando se le pregunta acerca de su incipiente idilio. Aunque los maledicientes hablan de intereses poco relacionados con el amor, lo cierto es que las fotografías en las que la buena de Susana palpa el cuerpo de su representado, las chispas de la ilusión iluminan su mirada. Quién sabe si lo suyo será un apretón festivalero o, entre ellos, hay un amor burbujeante. Sólo el tiempo lo dirá. Y, nosotros, lo haremos después del verano. Hasta septiembre. Gracias por seguirme.
 
Por Saúl Ortiz