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Su hijo tuvo que ser intervenido de urgencia

Ana García Obregón: “Pasé mucho miedo”

Mayo 25, 2011

Allí tuvieron que practicarle un raspado para eliminar los cristales que permanecían penetrados en su piel. Le sacaron cristales de hasta seis centímetros. Tuvieron que coserle hasta en una veintena de ocasiones.

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Eran poco más de la seis de la tarde. Ana García Obregón se retocaba para acudir a una cita con Canal Plus. En el jardín de su casoplón de la Moraleja, su hijo Álex se entretenía jugando al basket en compañía de un amigo. El joven, todo un experto en baloncesto, parecía estar disfrutando. De repente, un fuerte estruendo ensordece el ambiente. Obregón, con el susto metido en el cuerpo, se volteó. Miró y remiró. No vio nada. Corrió hacia la puerta. Su hijo Álex aparecía en la siguiente escena. Lleno de sangre. Escandalizado. Nervioso. Titubeante. La roja sangre había teñido su blanca e impoluta camisa. Las botellas que descansaban sobre la mesita del jardín se rompieron en mil pedazos. Se le clavaron en la espalda. Muy asustada por lo escandaloso del asunto, Ana llamó al conductor. Vociferó hasta la extenuidad. Agarró un pañuelo blanco y se subió al coche.
 
Recorrió a gran velocidad la distancia que separa su casa del hospital más cercano. Llegó como pudo. Su hijo, tumbado en una camilla sobre un charco de sangre, era trasladado al quirófano. Allí tuvieron que practicarle un raspado para eliminar los cristales que permanecían penetrados en su piel. Le sacaron cristales de hasta seis centímetros. Tuvieron que coserle hasta en una veintena de ocasiones. Álex, que a punto estuvo de perder el conocimiento, perdió un litro y medio de sangre. No le hicieron transfusión porque los médicos garantizaron que su juventud conseguiría una pronta recuperación. Una vez llegaron al hospital, Ana se vino abajo. Poco le faltó para desvanecerse, pero es capaz de reponerse en las situaciones límites. Ana tiene fuerza suficiente para esto y para más: “Mi hijo me lo dijo: mamá, mira tu puedes ser sensible, pero en este tipo de situaciones te haces fuerte”. Es cierto, sobre todo porque cuando las aguas bajan algo turbias, la actriz consigue reponerse: “Lo pasé muy mal, sufrí mucho, pensé que iba a pasar algo todavía peor, pero por suerte ahora ya está en casa, recuperándose, y espero que en los próximos días mejore totalmente”. Esperamos que así sea.
 
Por Saúl Ortiz