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La fecha límite de presentación de solicitudes acaba el próximo 9 de marzo

Ana Botella dejará de herencia a su sucesor el mega contrato para los servicios financieros y bancarios al Ayuntamiento de Madrid que costará a los madrileños 11,9 millones de euros tan sólo el primer año

Febrero 19, 2015

Causa sorpresa la duración del Convenio que ata al consistorio durante un mínimo de cuatro años con una prórroga prevista de otros dos más 
En el acuerdo se estiman dos partidas principales de coste: 11 millones de euros el primer año en gastos financieros derivados de las posibles disposiciones de dinero a corto plazo y otros 900.000 euros anuales por la gestión de pago de ingresos municipales con tarjeta de crédito o débito
Tan sólo en los 10 primeros meses del año 2014 el consistorio madrileño ingresó 1.110 millones de euros tanto por multas como por los distintos impuestos que gestiona


Ya estamos todos iguales porque ahora ya no sabemos los candidatos ni del PP ni del Partido Socialista ni de Izquierda Unida“. Estas palabras de la actual alcaldesa de Madrid, Ana Botella, definen la situación presente de la carrera electoral al consistorio madrileño a poco más de tres meses para las elecciones municipales y autonómicas. Si Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid vive momentos convulsos tras la salida de Tania Sánchez de la formación, mucho peor es lo que está ocurriendo en PSOE tras la expulsión de Tomás Gómez como secretario general del PSM. El derrumbe al que está sumida la Federación Socialista Madrileña puede arrastrar al hasta ahora segura candidato, Antonio Miguel Carmona.

A esta tesitura se une la parsimonia de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno ha aplazado de nuevo la elección del candidato a regir los destinos de la capital de España en una estrategia que sólo le convence a él y a sus más allegados. Mientras tanto, Ana Botella intenta maquillar una de las peores legislaturas que recuerdan los madrileños con obras de última hora mientras cierra contratos que condicionarán a quien herede su despacho en la Plaza de Cibeles.

Un supercontrato de herencia para el próximo alcalde

Este es el caso del contrato servicios financieros y bancarios para el Ayuntamiento de Madrid que se encuentra actualmente abierto (el plazo de presentación de ofertas se cierra el próximo 9 de marzo), y que entrará en vigor el próximo 1 de agosto, ya con un alcalde nuevo. Pero esto no es lo peor. Lo es su duración. El acuerdo tiene un plazo estimado de cuatro años con una prórroga -prevista y ya reflejada en las propias condiciones de contratación-, de dos ejercicios más.

El enorme montante económico que maneja el consistorio madrileño convierte este convenio en más que suculento para la entidad financiera que lo gane. Para el año 2015, el presupuesto del mayor Ayuntamiento de España suma 4.382 millones de euros. Pero esta no es la única cifra relevante. Tan sólo en nóminas de los trabajadores directamente dependientes del consistorio se destinaron 524 millones de euros hasta el mes de noviembre y, de enero a octubre, ingresó 1.110 millones de euros por las multas y los impuestos que gestiona.

Este enorme movimiento de tesorería es un balón de oxígeno para cualquier Banco, pero no es el único beneficio. El propio Ayuntamiento de Madrid estima que tan sólo en el primer año el dinero que necesite a corto plazo a crédito le costará 11 millones de euros (de agosto de 2015 a julio de 2016). Esta cifra -que se derivará fundamentalmente de líneas de crédito que ponga a disposición el Banco seleccionado-, puede variar en los años siguientes, pero supone una cuantía más que elevada a la que hay que añadir una partida más: los ingresos que conseguirá por los pagos con tarjeta bancaria. En concreto se estima que el gasto financiero por la gestión del pago de ingresos municipales con tarjeta de crédito o débito se elevará hasta los 5,4 millones de euros, en el periodo correspondiente a los cuatro años de duración del contrato más los dos años de la prórroga prevista. O lo que es lo mismo, 900.000 euros anuales. En total, y sólo para el primer año, el ganador del concurso se hará con 11,9 millones provenientes del bolsillo de los ciudadanos madrileños.

Más beneficios para el Ayuntamiento que para el ciudadano

La necesidad de tener una infraestructura bancaria adecuada para que los ciudadanos gestionen sus pagos con el Ayuntamiento es evidente, pero no lo es ni mucho menos la duración ni las condiciones o baremos que ha estipulado el equipo de Ana Botella. En concreto, el criterio con una mayor valoración (40%), es el “límite ofertado de disposición y coste financiero del crédito asociado a la Cuenta corriente centralizadora” es decir, el dinero que puede disponer a crédito y el interés que pagará por ello. Por supuesto que un menor interés lleva a que se pague menos  y repercute finalmente en el ciudadano, pero ya predispone que el municipio va a ser deficitario y pedir dinero a cuenta.

Por lo contrario, se valoran menos otros criterios que sí son costes fijos y que afectan más al contribuyente como el coste por uso de la tarjeta en los ingresos municipales (25%), la remuneración de la cuenta corriente (10%), o los traspasos desde la cuenta destinada a la recaudación a la que centraliza ingresos y pagos (10%). Por último, la cobertura espacial; es decir, que ofrezca un mayor número de oficinas para que los madrileños puedan realizar fácilmente sus pagos sólo se evalúa con un 15%.

Todo ello es una muestra de como Ana Botella acaba sus años en el Ayuntamiento de Madrid empecinada en mega contratos que sólo benefician a unos pocos.