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El PP quiere "barrer" a la alcaldesa de Madrid por su paupérrima gestión de la huelga de limpieza

Ana Botella cancela a última hora un acto con empresarios bajo el lema ´Take Over-Sobrevivir sin cobertura´

Noviembre 14, 2013
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La basura cerca a los militantes más débiles del Partido Popular. Bien sea alrededor de La Moncloa, o bien en torno al Palacio de Comunicaciones. Hace dos días era el portavoz comunitario de Educación quien aseguraba desde la Unión Europea que las alegaciones del ministro español, José Ignacio Wert, acerca de las becas erasmus eran “basura”. Hoy es Ana Botella, a quien los desechos urbanos le impiden ver más allá de la estulticia de su mandato. Y es que la suciedad de las calles parece haberse tornado en contra de la administración madrileña.

OHL (al 50% con Ascan, de Sadisa), FCC (junto con la empresa Alfonso Benítez) y Valoriza (de Sacyr Vallehermoso), son los nombres de la discordia, tras haber ganado el pasado verano cinco de los seis lotes en los que se dividió el contrato de mantenimiento de la ciudad capitalina. Hasta aquí todo normal. Las grandes empresas portentosas de la ciudad se llevaban un convenio más que jugoso y el juego seguía repartido entre los próceresde la ciudad. Lo que no se esperaba nadie era el sorprendente giro de los acontecimientos que tenía planeado el destino.

Súbitamente, el anuncio del despido de 1.400 trabajadores de limpieza viaria y jardinería de Madrid y el inicio del proceso para los expedientes de regulación de empleo en las tres susodichas empresas lo cambió todo. ¿Por qué? La respuesta la tiene el propio contrato para la higiene pública de la ciudad. Un convenio leonino que dejaba en cueros a las empresas que lo habían ganado. La única solución posible: liberar trabajadores para poder hacer frente a unas condiciones abusivas. La reacción de los trabajadores: una huelga de los servicios de limpieza que pretendía paradójicamente poner freno a la limpia que se mascaba en el gremio, orquestada indirectamente desde Plaza Cibeles.

Resulta curioso recordar que la mente pensante que ha maquinado el tinglado de las basuras es nada más y nada menos que Antonio de Guindos, el ex concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, y hermano del ministro de Economía, que salió del consistorio por la puerta de atrás tras su imputación en el caso Madrid Arena.  

El juego de la botella

Precisamente, la catastrófica desdicha del 1 de noviembre de 2012 persigue todavía en este caso a Ana Botella. En aquel momento, en plena crisis institucional y social, con toda España en vilo tras la muerte de cinco jóvenes por el taponamiento del Madrid Arena, la alcaldesa se refugió en un lujoso spa de Portugal con su familia. Fueron tres días en los que se dirimían las responsabilidades del caso de la noche de Halloween. Un plato de gusto rancio para la máxima autoridad del municipio madrileño, por lo que la regidora optó por tomar las de Villadiego. Y que mejor sitio que uno de los mejores hoteles del país luso: el Penha Longa Hotel Golf Resort, ubicado en una reserva natural nacional próxima a Sintra.

La estrategia fallida provocó el desaire de la opinión pública general. Pese a ello, Ana Botella, no cesa en su empeño por poner pies en Polvorosa cada vez que divisa moros en la costa.

En la mañana de ayer estaba programada en la agenda de la alcaldesa la asistencia e inauguración del XVIII Congreso Internacional de Jóvenes Empresarios ‘Take Over-Sobrevivir sin cobertura’, que la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje) organiza los días 14 y 15 de noviembre en la sede del Consejo Superior de Cámaras de Madrid. Mientras tanto, la edila madrileña dejaría desamparada su alcaldía, en un momento de máxima tensión en el que los humos de la sociedad se amalgaman con las basuras amontonadas en las aceras de la Gran Vía.

Ana Botella presidiría hoy mismo la mesa inaugural del congreso en la que se darían cita la flor y nata de la política española. En ella estaría acompañada por el presidente de la CEOE, Juan Rosell, quien en la mañana de ayer afirmaba que la crisis acabaría cuando los millones de parados “tengan un puesto de trabajo y también lo quieran y también luchen para tenerlo". Otro que tal baila. 

Consciente de tamaño error, el gabinete de la alcaldesa intentó corregir a tiempo el gazapo y de un modo zarrapastroso anunciaba la sustitución de Botella por la teniente de alcalde Concepción Dancausa quien salvará los muebles del cabildo asistiendo al Congreso en la mañana de hoy.

Reincidencias

Tras el ultimátum enviado desde la casa consistorial, en el que se afirmaba que “si en 48 horas no alcanzan un acuerdo, la empresa pública Tragsa se encargará de cumplir los servicios mínimos”, Ana Botella ha vuelto a hacer lo que más le gusta, sacudirse de responsabilidades y echar balones fuera. Tras exonerar a su grupo de gobierno de “esta huelga salvaje que ha tomado a los madrileños como rehenes”, Botella aducía que el coste de la contratación de Tragsa -si se hace necesaria- correrá a cargo de la empresas concesionarias, a las que les será descontado de su retribución durante el tiempo que dure la huelga, haciendo hincapié en que el nuevo modelo “no costará ni un euro a los madrileños”.

Sin embargo, los ciudadanos de la capital siguen pagando como buenos españoles sus impuestos, siendo uno de ellos el IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) donde se incluye la tasa de limpieza y jardinería, un servicio que se paga pero que no se disfruta. Queda por ver si este dinero a fondo perdido que están invirtiendo los madrileños será retribuído de nuevo a los mismos. Esa sí sería la auténtica verdad de que el nuevo modelo “no costará ni un euro”.

Mano izquierda

A pesar de todo, en el ingente desaguisado que se ha formado en torno a la limpieza de Madrid, todavía quedan algunas opiniones lúcidas. Parece que el único responsable que por ahora realiza su trabajo de modo coherente es el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que se está convirtiendo en especialista en echar masilla sobre los cráteres que deja abiertos su homóloga en la alcaldía.

Tras pedir mayor contundencia contra los piquetes, el presidente exigía que se “urjan todas las acciones posibles” para que se resuelva “cuanto antes” la huelga de limpieza viaria y de jardinería que asola la ciudad de Madrid. Uno de los pocos políticos que en lugar de lavarse las manos, las mete en el fango para sacar la basura que cerca a la ciudad y garantizar la salubridad de su pueblo. Lo que realmente importa.