Menú Portada
Será su debut real a bordo del decepcionante McLaren-Honda, cuyos técnicos auguran un lapso de dos años antes de poder estar en condiciones de cazar a los todopoderosos Mercedes

Alonso, sin quien en la pista todos pierden, se enfrenta este domingo a la carrera más dura de su vida

Marzo 22, 2015

Antes de la carrera, el delegado médico de la FIA destacado en las carreras, Jean-Charles Piette, tendrá que dar su aprobado para que el bicampeón se pueda subir en su monoplaza. Las pruebas serán sencillas, y relacionadas con su percepción, tiempo de reacción y estado general de sus constantes vitales comparadas con estudios similares efectuados anteriormente


Con casi toda seguridad Fernando Alonso correrá el fin de semana que viene en Malasia, pero si algún día decide escribir sus memorias, este comienzo de temporada no será recordado con cariño porque nunca ha vivido uno tan tortuoso y en todos los aspectos. El asturiano es de los que se crecen ante la adversidad, pero en su decimocuarta temporada en la categoría, los problemas se le acumulan en la segunda cita del calendario de la Fórmula 1 y primera en el caso de Alonso. Hay tres fuentes de preocupación en su horizonte: su salud, las especiales condiciones de Malasia, y su monoplaza.

Poco más de un mes habrá pasado entre el extraño accidente que protagonizó en los entrenamientos de Montmeló y la primera vez que se suba en su coche en una prueba regular el viernes próximo. Será su debut real a bordo del decepcionante McLaren-Honda, cuyos técnicos auguran un lapso de dos años antes de poder estar en condiciones de cazar a los todopoderosos Mercedes. 

El misterio sobre el accidente continúa

Ni el piloto, ni el equipo, ni la FIA han dado aún una explicación sólida y convincente sobre lo ocurrido sobre la pista catalana. Hay cientos de conjeturas pero pocas certezas: o falló el coche -extremo que la escudería niega de manera tajante pero con versiones corregidas y aclaraciones poco precisas-, o falló el piloto en base a alguna dolencia desconocida para el público.

Tras su paso por el Hospital General de Cataluña donde estuvo en observación tres días, decidió alejarse de los focos y pasar un tiempo en su domicilio habitual en Dubai, desde donde ha enviado fotos preparándose y mostrando una imagen de normalidad. De allí viajó a Woking, donde se encuentra la sede de su formación, y ha estado rodando con aparente normalidad en el simulador del equipo, preparando esta primera carrera y sus especiales condiciones. Pocos son los mensajes precisos y tangibles emitidos por ambas partes pero sí muchas imágenes que muestran una rutinaria tranquilidad. Igualmente relajantes fueron las declaraciones de su manager, Luís García-Abad en un pequeño acto ante los medios a las puertas del que será el Museo Fernando Alonso en La Morgal, Asturias.

Dos test médicos por superar

El representante del piloto aseguró que su apoderado estaría en Malasia sin duda alguna. Antes de ello, el piloto habrá tenido que pasar dos test médicos más. Uno, antes de viajar a Sepang, superado satisfactoriamente el domingo 22 en la Universidad de Cambridge y dirigido por tres galenos designados por la FIA en la que le realizaron diversos test relacionados con su sistema nervioso, memoria, y capacidad de reacción. Poco o nada ha trascendido de la dolencia pero todo parece indicar que hubo algo más que un impacto lateral. Se habla -sin mucha precisión-, de un incidente cerebro-vascular, de una descarga eléctrica, de algún problema neurológico. Sólo los implicados lo saben a ciencia cierta, pero es obvio que no se trata de un accidente “normal”. Tanta precaución, test y chequeos sólo indican que ha sido bastante más grave de lo que en un principio se supuso. Antes de la carrera, el delegado médico de la FIA destacado en las carreras, Jean-Charles Piette, tendrá que dar su aprobado para que el bicampeón se pueda subir en su monoplaza. Las pruebas serán sencillas, y relacionadas con su percepción, tiempo de reacción y estado general de sus constantes vitales comparadas con estudios similares efectuados anteriormente. 

Otro problema añadido son las durísimas condiciones de carrera en la pista malaya. Lo peor no son las altas temperaturas habituales en el trazado -generalmente por encima de los 35ºC-, sino la humedad reinante, que suele sobrepasar el 75-80%, lo que convierten el cockpit de los coches en un horno microondas del que nadie puede escapar hasta el final de la prueba. Una intensa hidratación, con la ingesta continua de líquido en plena acción, es más que necesaria: imprescindible. Hace años y en este mismo escenario a Alonso se le rompió este sistema. En los primeros compases de la prueba se le encasquilló el dispositivo y expulsó todo el líquido al inicio, quedándose sin contenido el resto de la carrera. Al final, casi le resultaba imposible articular palabras para poder hablar por radio con su equipo. Estas circunstancias tampoco ayudan.

La ausencia del asturiano en las pistas ha costado dos millones

El tercer problema al que se enfrenta Fernando en su debut es la poca eficacia de su monoplaza. En la carrera inaugural de Melbourne los dos McLaren-Honda clasificaron los últimos a más de cuatro segundos del poleman, Lewis Hamilton. Lo peor para el de Oviedo no hubiera sido cerrar la parrilla, ni siquiera ver a Sebastian Vettel en el pódium con el que fuera su coche y acabó rechazando por su actual McLaren. Lo peor es que su monoplaza, el que tendría que haber pilotado Alonso, ni siquiera llegó a la parrilla. Conducido por el suplente Kevin Magnussen, rompió en la vuelta de formación unas pocas curvas después de haber salido de boxes. Si en él hubiera ido Fernando hubiera sido el peor de todos sus debuts. Con la actual normativa, su bólido tan sólo dispondrá de tres propulsores con los que acabar la temporada so pena de instalar uno más y perder con ello diez plazas en parrilla. No va a ser un año fácil.

Es posible que la FIA, siempre y cuando los técnicos den luz verde al piloto para correr, deje ver -al menos en parte-, su informe de lo ocurrido. Con él desaparecerán –teóricamente-, las dudas y se desprenderán responsabilidades. De ellas dependerá de quien será el seguro que abone los cerca de dos millones de euros que La Gazzeta dello Sport calcula que ha costado la ausencia del asturiano de las pistas. En principio Alonso dejará de estar “de baja” este jueves, pero por si acaso, Kevin Magnussen está preparado. Los primeros que van a celebrar su retorno van a ser los primeros que le vean allí: los enviados especiales de los medios españoles, y más concretamente los de las cadenas de televisión Antena3 y TV3, cuyo descalabro en las audiencias, sin Fernando en pista, rondó el 75% menos que el año pasado. Sin Alonso, pierden todos.

José M. Zapico
@VirutasF1