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Alfonso Díez: “No voy a dejar que rompan nuestra relación”

Septiembre 15, 2010

Emociona escuchar hablar a Alfonso. Todas las palabras hacia Cayetana son un reflejo de su bondad y su carisma. Es dulce, sincero, correcto y denota ese sentimiento de protección hacia la celebérrima señora que encandila. Para él, estar viviendo y aprendiendo junto a tan importante persona es todo un sueño. Es la mujer que más feliz le ha hecho. Y no va a consentir, bajo ningún concepto, que intenten zarandear su relación.

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Está harto de ser el centro de todas las polémicas. Todos intentan hacer diana sobre él. Pero Alfonso Díez no es ese monstruo despiadado que algunos hacen ver. Es, sin duda, un hombre bueno. Por eso, resulta patético comprobar cómo hay quien intenta hacerle daño con la excusa de la diferencia de edad. Parece que nadie se haya parado a comprobar la felicidad de la Duquesa. Sus ojos parecen los de una quinceañera, su corazón late acompasado, con ritmo, con naturalidad. Cayetana se ha quitado muchos años de encima y un montón de lastres que conllevaba la rigidez y la formalidad. Está haciendo lo que más le apetece. Hace mucho que se puso el mundo por montera. Y Alfonso le está ayudando a cumplir todos y cada uno de sus sueños. Es una especie de ángel que ha llegado en el final de una pletórica vida. Y eso no tiene precio. Por eso sus hijos aprueban con cierta reminiscencia, pero no se oponen a que su madre esculpa una ilusión. Eso sí, no quieren que se case. Y el funcionario está dispuesto a renunciar a un bodón por amor. No hace falta explicar que su relación no es de pasión nocturna, sexo desaforado, sino algo más espiritual, mucho más puro, enérgico, verdadero. La complicidad entre Alfonso y Cayetana es mucho más férrea que la de algunas parejas jóvenes, ardientes y pasionales. La transgresión de ambos, el haber conseguido superar todos los baches que se han puesto en su camino, les ha unido todavía más. Se quieren con absoluta devoción. Pero, lo más importante, es que se respetan pasado, presente y futuro.  
Emociona escuchar hablar a Alfonso. Todas las palabras hacia Cayetana son un reflejo de su bondad y su carisma. Es dulce, sincero, correcto y denota ese sentimiento de protección hacia la celebérrima señora que encandila. Para él, estar viviendo y aprendiendo junto a tan importante persona es todo un sueño. Es la mujer que más feliz le ha hecho. Y no va a consentir, bajo ningún concepto, que intenten zarandear su relación: “Para mí es un auténtico lujo estar a su lado, la quiero, la respeto y me enseña cada día multitud de cosas. Por eso no voy a consentir que ningún cristiano intente terminar con lo nuestro. Somos felices y eso es lo más importante. Lo que me duele enérgicamente es que no me dejen aprovechar este lujo con tanta crítica”, me dijo desde una Salamanca que les vitorea. Los salmantinos están enfervorizados. La presencia de la Duquesa en aquellas tierras está provocando un interés total entre sus seguidores. La quieren. Es, sin dudarlo, una de las mujeres más queridas, quizás porque despierta ternura, quizás porque hay quien se siente identificado con su filosofía de vida. Esa que le lleva a enfrentarse a grupos anti taurinos en las plazas de toros. Es una mujer espléndida en todos los aspectos. Por eso no es de extrañar que allá donde va recibe ovaciones y grandes muestras de afecto. Hay que empezar a distinguir en esta prensa del corazón en la que todo vale.

Por Saúl Ortiz