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El novio de la Duquesa de Alba rompe su silencio ante las últimas noticias

Alfonso Díez: “Ni soy homosexual ni me caso con Cayetana”

Marzo 24, 2010

Las últimas noticias sobre la vida privada de Alfonso Díez y la Duquesa de Alba han provocado un enfado en la aristócrata y el funcionario. Ni se casan ni ella ha cambiado el testamento.

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Forman una pareja algo extravagante pero muy bien avenida. Cuando la Duquesa de Alba anunció vía exclusiva que estaba ennoviada con Alfonso Díez, un mozalbete que rebasa la cincuentena, a más de uno se le vino el mundo al suelo. A él, que era un auténtico desconocido, le perseguían todo tipo de rumores y maledicencias. Muchos le acusaron directamente de querer aprovecharse económicamente de la aristócrata y vieron en él una figura que podría desestabilizar a la Casa de Alba. Los hijos de Cayetana, incluso, dejaron patente su animadversión hacia él y prometieron poner piedras en el camino del amor entre él y su madre. Si bien no lo consiguieron, sí es cierto que la pusieron entre las cuerdas hasta el punto en el que tuvo que retrasar, tal vez anular, los planes de boda que empezaba a gestionar. Se asustó. Por un momento temió que sus hijos le dieran la espalda definitivamente y no comulgaran con ruedas de molino. A su madurez, la Duquesa ya no es tan rebeldísima como lo era en sus años de cancaneo. Ahora piensa más en el qué dirán y, sobre todo, en cómo recibirá Dios cada uno de sus movimientos. Si algo tiene la aristócrata es que su fe en el Magnánimo es insustituible. De hecho, su sacerdote de cabecera influyó en la dilación de una boda que no llega. Sigue siendo políticamente incorrecta pero ha matizado o edulcorado ese aspecto radical que la envolvía. El peso de los años le ha enseñado a relativizar e, incluso, a rendirse cuando la batalla está perdida.
 
Le deja todo el patrimonio
 
Su relación con la prensa es otro cantar. Es de sobras conocida la simpatía que los medios del corazón despiertan en ella, pero en ocasiones la Duquesa parece sobrepasada con los rumores y persecuciones. Últimamente se le ha visto llorar y hasta pedir clemencia ante las preguntas de los periodistas que, a las puertas de su casoplón preguntan, insisten y exigen. No es su más reciente enfado. Hace unos días, la periodista Karmele Marchante, rebautizada como Pop Star Queen durante sus coqueteos con la música, anunció en el Cortijo de Jorge Javier Vázquez que la Duquesa, su consabida amiga, podría haber retomado los propósitos para formalizar su relación con el funcionario. No sólo eso, pues la periodista, que hace años consiguió una de sus pocas entrevistas televisivas concedidas para el extinto ‘A tu lado’ que presentaba la elegante Emma García, aseguró, además, que la Duquesa podría estar pensando en dejarle parte de su patrimonio a su señorial novio. Algo que, al día siguiente, corroboró la periodista Marisa Martín Blázquez en el programa que Ana Rosa Quintana conduce con éxito en las mañanas de la cadena de Fuencarral. Tamañas informaciones han provocado que, tanto la Duquesa como el propio Alfonso Díez, hayan montado en cólera. También los hijos de la Doña que rápidamente telefonearon a Palacio para interesarse por tan intrigantes informaciones. Todos los que llamaron recibieron la misma negativa: “¡Que no es verdad!”, esgrimieron. No es que la Duquesa no hable habitualmente con sus hijos pero en ocasiones prefieren ponerse en contacto con otras personas cercanas a su progenitora.
 
“No soy homosexual ni me caso con la Duquesa”
 
Andan revueltos, preocupados y hasta enervados. Sobre todo Alfonso. No entiende el motivo por el que se han lanzado tamañas informaciones. Está seguro de que es una estrategia algo malévola para intentar quebrar la buena sintonía que en estos momentos mantiene con gran parte de la descendencia de su novia. En las distancias cortas, Alfonso es todo un caballero. No es de muchos posibles, pero vive bien. No es ni tan altivo ni tan enigmático como parece: “Estoy muy cansado de que se me acuse de aprovechado y de que no estoy con Cayetana por amor sino por interés. Eso es falso y me hace daño”. Díez es sincero en su entonación y sus palabras retumban con fuerza y verosimilitud: “Yo nunca le he pedido nada a Cayetana y es mentira que haya cambiado su testamento para dejarme todo su patrimonio, entiendo que las periodistas que han vertido esa información buscan que se recrudezca la mala relación entre sus hijos y yo”. Con la misma educación que le precede, Alfonso me aclaró los incesantes rumores de homosexualidad que le persiguen desde que se arrejuntó a la cabecilla de la Casa de Alba: “Es alucinante que sigan insinuando mi homosexualidad. No soy homosexual y me molesta que me pregunten sobre este tema, me incomoda terriblemente porque me parece que, a estas alturas, no tendría porque mentir a nadie y, sobre todo, menos a mi pareja”. Están enamorados, pero no hay boda: “Va todo extraordinario pero no hay planes para la boda, no sé por qué se empeñan. Ya es que me da hasta temor salir a comprar el periódico porque me preguntan incesantemente”, me insiste. Algunos esgrimirían que es el precio de estar cerca de ella, otros, sin embargo, mantendrían que Alfonso porta una cruz que no le corresponde. Eso sí, el amor puede con todo. O debería.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)