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Los amargos lamentos del ex rey de Bélgica por su pérdida de ingresos

Alberto II no asume que su estipendio anual como rey de 11,5 millones de euros anuales hasta su abdicación, ha menguado hasta 932.000 euros

Noviembre 10, 2013

Las grandes familias principescas alemanas, muchas de ellas emparentadas con la gran realeza europea, luchan con denuedo por mantener incólumes sus fortunas

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Aunque en la actualidad se ven sobrepasados de largo por familias de apellido nada sonoro de Asia, el mundo árabe, y América Latina, las grandes familias principescas alemanas, muchas de ellas emparentadas con la gran realeza europea, luchan con denuedo por mantener incólumes sus fortunas que también entran, aunque en posiciones ya más a la cola, en las listas de los más ricos del mundo. Ese es el caso de personas como el príncipe Georg de Waldburg-Zeil, jefe de tan importante familia y viudo de la princesa María Gabriela de Baviera, cuyos bienes se estiman a la baja en 650 millones de euros procedentes de explotaciones forestales y del emporio de 18 centros sanitarios de rehabilitación y de spa que da trabajo a 3.500 empleados, además de ser propietario de los castillos de Zeil, Frankenberg y Rimpach.

Le sigue de cerca la familia Sayn-Wittgenstein-Berleburg, cuyo jefe el príncipe Richard, que está casado con la princesa Benedicta de Dinamarca, gestiona otros 600 millones de euros y posee el castillo de Berleburg. Detrás vienen los príncipes de Fürstenberg con un patrimonio de 550 millones diversificados en cerveceras y otros negocios, y algo más a la cola ese gran soltero de oro que es el príncipe Albert de Thurn und Taxis, cuya diversificada fortuna de 350 millones de euros (otros avanzan cifras de hasta 2.200 millones de dólares), es la número 54 en Alemania.

Los alemanes con millonarios patrimonios

Grandes patrimonios sostenidos tanto por propiedades rústicas (los príncipes de Isenburg-Birstein tienen grandes propiedades forestales en Canadá), como por inversiones empresariales en industria y tecnología a las que se apuntan otros como el duque Carl de Wurttemberg, productor de vinos en su castillo de Monrepos, el príncipe Johannes de Waldburg-Wolfegg und Waldsee que es propietario del castillo de Wolfegg y presidente de una empresa de biotejidos, o el rico príncipe Alexander de Schaumburg-Lippe a cuyo bello castillo de Buckeburg han llegado como invitados hasta los reyes de Jordania.

Pero como siempre sucede en la Historia, también son muchas las grandes fortunas que buscan emparentar con la alta nobleza y la realeza como es el caso de la familia Brenninkmeijer, el clan más rico de Alemania con sus 21.000 millones de euros, uno de cuyos retoños contrajo matrimonio recientemente con la princesa María Carolina de Borbón-Parma.

El ex rey de Bélgica: menos dinero más impuestos

Peor parece ser la situación del reciente rey saliente Alberto II de Bélgica, que se lamenta amargamente por la drástica reducción de su dotación por parte del Estado belga. Acostumbrado a las míticas riquezas de la casa real belga, en otro tiempo procedentes de esa fuente de recursos inagotable que fue el Congo, Alberto II parece llevar muy mal que su estipendio anual como rey, que era de 11,5 millones de euros anuales hasta su abdicación, se haya revisado muy a la baja alcanzando lo que para él es la escasa suma de 932.000 euros brutos anuales, de los que habrá que deducir el pago de IVA, del que hasta ahora estaba exento, quedando así con un ingreso neto de unos 700.000 euros con los que hacer frente a sus gastos entre los que se encuentran el mantenimiento de su palacio y el pago del servicio.

Pero los lamentos reales han topado con la clara posición del gabinete de Elio Di Rupo, que ya ha manifestado su voluntad de no querer cambiar una sola coma a lo que ya se ha establecido por ley. Ante tal situación parece que algunas personas del entorno cercano de Alberto II han querido levantar la moral real buscando soluciones que puedan contribuir a aumentar sus ingresos, mediante propuestas como que el estado se haga cargo de los gastos de mantenimiento de su residencia del palacio de Balvedere, o que la marina pague los gastos en carburantes para su lujoso yate valorado en 4,6 millones de euros. La oposición, que asegura que estos movimientos del ex soberano son “torpes y egoístas”, recuerda que el ex soberano posee residencia propia en el centro de París, un gran departamento en Roma, y una villa en la Costa Azul.

El príncipe Carlos, investigado por competencia desleal

Pero las cosas tampoco parecen ponerse fáciles para su primo lejano el príncipe de Gales, cuyas amplias propiedades en explotación podrían ser investigadas a causa de la “injusta ventaja” de la que gozan frente a empresas de la competencia por al exención del impuesto de sociedades y del impuesto sobre los capitales de la que goza el heredero de la corona. Tanto es así que el comité de cuentas públicas ha urgido al tesoro británico a que estudie si ese emporio que es el ducado de Cornualles, cuyos bienes en tierras, empresas e inmuebles gestiona y usufructúa el príncipe Carlos, está generando competencia desleal.

En el último ejercicio fiscal el ducado generó rentas por valor de 28,8 millones de libras y el príncipe recibió unos ingresos de 19 millones, un 4% más que el año anterior. Esas sumas de dinero se destinan a pagar los gastos de las actividades públicas, oficiales y de tipo caritativo de la familia del príncipe, que por voluntad propia paga impuestos sobre el líquido restante de sus ingresos, que el último año ascendieron a 9,2 millones de libras, restados ya todos los gastos. 

Ricardo Mateos