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Los comicios tendrán lugar el próximo 24 de mayo

Alberto Fabra saca a concurso la campaña de publicidad de la Generalitat por 3´5 millones de euros a ocho meses de las elecciones a las Cortes Valencianas de 2015

Septiembre 23, 2014

El contrato contempla la “difusión de diferentes acciones: campañas, publicidad y promoción de la Generalitat en medios de comunicación”
El propio presidente valenciano decretaba la disolución de Canal 9 el pasado 29 de noviembre de 2013
Según una reciente encuesta del PP, el presidente valenciano no llega ni al 30% de la intención de voto


Las elecciones de mayo de 2015 ya han comenzado. Ocho meses antes. Tanto las municipales como otras de importante rango entre las que destacan las elecciones a las Cortes Valencianas, que se celebrarán el 24 de mayo del próximo curso. El pistoletazo de salida no alude a los mítines políticos o a los mensajes ideológicos que inundan el día a día de nuestra sociedad, ni tampoco a la polémica creada en torno a la “lista más votada” que propugna el Partido Popular para inaugurar en los comicios consistoriales. Sino, a los actos estratégicos, fríos y calculados que los diferentes partidos realizan desde su posición acomodada de poder, granjeada 4 años antes.

Quienes han decidido comenzar a sentar los cimientos de su particular reconquista de la Comunidad Valenciana han sido el Partido Popular y el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. Las artimañas que el partido de la Presidencia prepara para gobernar otra legislatura se encaminan a lavar una imagen que ha quedado diezmada debido a acontecimientos de la más diversa índole: desde el caso Gürtel hasta el “¡que se jodan!” de Andrea Fabra en el Congreso de los Diputados, pasando por personajes de lo más variopinto como El Bigotes

Por todo ello, Alberto Fabra, ha decidido difundir en el BOE el “anuncio de Presidencia de la Generalitat por lo que se hace pública la licitación del contrato del servicio de difusión de diferentes acciones de comunicación: campañas, publicidad y promoción de la Generalitat en medios de comunicación”. Para ello, el ejecutivo de la Generalitat prepara una suculenta suma de más de 3 millones y medio de euros (3.509.000 euros). Un buen gancho para cualquier medio de información.

El objeto del convenio será el “servicio de difusión de diferentes acciones de comunicación: campañas, publicidad y promoción de la Generalitat en medios de comunicación”. Curioso, cuanto menos, cuando el mismo presidente que ahora saca este concurso en aras de la información y de la comunicación, activaba el pasado 29 de noviembre de 2013 la guillotina sobre la cabeza de Canal 9, que ya no podrá optar a obtener el presente contrato.

Desde aquel momento y hasta el día de hoy, se ha crucificado al presidente valenciano, como el maestro de torturas y verdugo de un cierre que sabía a tiempos de entreguerras. El vituperio está a la orden del día. Y es que 24 años de historia no se olvidan de la noche a la mañana. Sin embargo no fue esta una desaparición fugaz, sino la crónica de una muerte anunciada: las cuentas de Canal 9 referidas a 2012 ya asomaban indicios de insostenibilidad. Concretamente, los resultados de este análisis mostraban una más que compleja tesitura con más de 1.000 millones de euros en pérdidas y un patrimonio neto negativo de 160 millones.    

Acciones que pasan factura

No es esta la única medida que ha realizado Alberto Fabra con vistas a los próximos comicios. En plena ebullición de los movimientos pre campaña, el presidente de la Generalitat valenciana ha anunciado ayer mismo una rebaja inmediata del tramo autonómico del IRPF, no solo para el próximo ejercicio 2015 sino también para lo que resta de este 2014.   

Y es que es lógico que Fabra opte por sacarse ases bajo de la manga. A pesar de que desde Génova se desviven por hacer ver a los vaencianos un cambio en la dinámica económica y una incipiente recuperación, la realidad es muy distinta. Valencia es uno de los territorios más diezmados por la crisis. Tanto es así que según las propias encuestas del PP, Alberto Fabra no llegaría en su Comunidad al 30% de intención de voto, a pesar de partir de una amplia mayoría absoluta en 2011). En esta ocasión parece que ni la reforma electoral de Rajoy salvará de la quema a su partido en la Comunidad Valenciana.