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Contestados en publicaciones, por su falta de implicación personal en momentos difíciles e incluso por familiares

Alberto de Bélgica, Constantino de Grecia y Luis Alfonso de Borbón contratacan

Noviembre 11, 2012

 

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Tras la últimas publicaciones que han embarrado de forma completa la imagen de los reyes Alberto y Paola de Bélgica, y también la de sus hijos los príncipes Felipe y Laurent, la monarquía belga contraataca ahora con la publicación del libro “Alberto II íntimo”, de Olivier Poiret, una obra fotográfica sin duda alguna de encargo que pretende restaurar la imagen de la familia real presentando al rey y a los suyos en su quehacer cotidiano, en sus numerosas tareas representativas, y en su tranquila vida familiar. Un intento loable en la misma línea de la visita del rey Constantino de Grecia y de su hijo el príncipe Nicolás a la ciudad griega de Tesalónica en fechas muy días pasados. Fuertemente criticado por las grandes familia griegas residentes en Atenas y en Londres por su escasa implicación personal en momentos de fuerte crisis económica, política y social en Grecia, Constantino ha querido celebrar el centenario de la liberación de la importante ciudad de Tesalónica tan solo unos meses antes de cumplirse los cien años del asesinato de su bisabuelo el rey Jorge I, muerto de un balazo en la espalda en esa misma ciudad en marzo de 1913 a manos del anarquista Alexandros Schinas. Una visita significativa en la que ha llamado la atención que acudiese en compañía de su hijo menor, de quien algunos dicen que es más cercano a los intereses griegos que su hermano mayor, el príncipe heredero Pablo, que parece ser más amigo de los grandes eventos sociales y del mundo de la moda internacional a los que acude en compañía de su esposa Marie Chantal Miller.

Los problemas de Luis Alfonso de Borbón

Algo similar parece intentar Luis Alfonso de Borbón, cuyo título de duque de Anjou está fuertemente contestado por su primo lejano el príncipe Carlos Felipe de Orleans. El prestigio de Luis Alfonso parecen ir a la baja en Francia, donde lo que antaño fueron miles de seguidores de su añorado padre, Alfonso de Borbón, va quedando reducido a tan sólo un puñado de seguidores que se lamentan de su escasa presencia en territorio galo. Nos cuentan que son muchos los viejos legitimistas que se sienten decepcionados con su proceder, y posiblemente esa sea la causa de su último golpe de efecto que ha sido la nacionalización francesa de su esposa Margarita de Vargas. Ello coincide con la triste desaparición, hace tan solo una semana, de Federico Trenor, barón de Alacuás, quien durante largos años fue su auténtico mentor tanto a efectos de España como de sus intereses en Francia. Con Federico Trenor, que veló largamente por sus intereses dinásticos y por no dañar su relación con el palacio de la Zarzuela,  llegando a enfrentarse en algunos momentos con ciertos sectores del legitimismo francés, desaparece una figura fundamental para entender al duque de Anjou, aunque en los últimos años Luis Alfonso fuese desprendiéndose de forma paulatina de la influencia de su antiguo mentor por su deseo de dirigir sus asuntos de forma autónoma y más personal.

La agenda completa de los Windsor

Entre tanto los Windsor continúan con sus numerosísimas actividades y sus muchos viajes por todo el mundo como forma de clausurar este año que ha celebrado con brillantez el jubileo de diamante de la reina Isabel. El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles han emprendido un largo viaje por las tierras australes; el príncipe Harry (a quien las tropas norteamericanas han apodado “Elvis”) ha anunciado que se comunicará con los suyos por Skype desde Afganistan durante las fiestas navideñas; y la princesa Ana ha inaugurado en Londres un memorial en recuerdo de la princesa hindú Noor Inayat Khan, hija de la familia real antiguamente reinante en el principado de Mysore, que fue agente secreto de los aliados durante la segunda guerra mundial y terminó sus días torturada y asesinada en el campo de exterminio de Dachau en 1944.

Y mientras sus antiguos suegros y cuñados se prodigan por todo el mundo para levantar aún más el actual buen prestigio de la corona británica, la siempre singular y polémica Sarah Fergusson ha viajado al antiguo principado de Jodhpur, en el corazón del Rajastán hindú, para participar allí en la lujosa y extravagante fiesta que su amiga la modelo Naomi Campbell ha organizado para celebrar el cumpleaños de su nuevo novio, el multimillonario ruso Wladimir Doronin, en medio de grandes medidas de seguridad. Un glamoroso encuentro que ha durado dos días en medio de lujosas cenas y otras celebraciones en la fastuosa fortaleza del siglo XV, Mehrangarh Fort, decorada con un gran retrato de Doronin a lo “James Bond”. Allí llegaron los 200 exclusivos invitados del mundo de la moda y del cine como Kate Moos, Donatella Versace, Giorgio Armani, Jennifer López o la cantante Diana Ross, que al igual que Sarah se hospedaron en el lujoso hotel Umaid Palace al precio de 1.700 dólares las dos noches.

Ricardo Mateos