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Las cuentas del País Vasco al descubierto (V)
Todos los concejales son de Aralar

Adjudicaciones a dedo en el Ayuntamiento de Zaldibia

Marzo 19, 2009

Ni los ayuntamientos pequeños del País Vasco se libran de las irregularidades en la contratación de obras. Así lo demuestran las múltiples irregularidades del ayuntamiento de Zaldibia, gobernado por el partido de izquierda Abertzale Aralar, socio hasta las últimas elecciones del PNV. Aralar que tiene todos los concejales del ayuntamiento de Zaldibia adjudicó las obras de reforma del edificio Karreane por 470.087 euros, mediante procedimiento negociado sin publicidad, solicitando oferta al único licitador que se presentó al anterior concurso público declarado desierto, incumpliendo la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas.

En el procedimiento negociado se incrementa un 10% el presupuesto de licitación fijado en el concurso previo, contraviniendo también la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas al modificarse sustancialmente las condiciones originales del contrato.
Pero no es el único casos de irregularidades, las obras de reforma del frontón Resti han sido adjudicadas por 115.789 euros a uno de los licitadores tras modificar su oferta económica, debiendo haber sido declarado desierto el concurso al ser todas las proposiciones económicas presentadas superiores al presupuesto de licitación del contrato, incumpliendo también la ley.

El Ayuntamiento ha adjudicado los contratos de los proyectos del centro de pesca y ocio de Arkaka y de museografía del centro de interpretación del río Amundarain por 212.538 y 250.963 euros, respectivamente, mediante división por lotes, estableciendo las formas de adjudicación atendiendo individualmente a cada lote, tramitando 4 procedimientos negociados sin publicidad y 3 contratos menores en el primer expediente y 7 procedimientos negociados sin publicidad y 1 contrato menor en el segundo. Esta práctica supone un fraccionamiento de los contratos, incumpliendo la ley, tanto por dividir el contrato y adjudicarlo sin que empresas puedan acceder a la información y presentar ofertas o porque partes al ser de importe inferior puedan adjudicarse de forma directa. Contratos a dedo, adjudicados por la “izquierda abertzale”.