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La Policía no encontró la casa desordenada, ni la puerta forzada, ni indicios de robo. Modesto conocía a quien lo mató

Abriendo la puerta al asesino: Han transcurrido 16 años sin pistas sobre la muerte del yesero Modesto Aceituno

Marzo 23, 2014
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Modesto Aceituno Barba, de 39 años, natural de Madrid y empleado en una yesería de Mallorca, fue asesinado a puñaladas en su domicilio del número 42 de la calle Escultor Galmés de Palma de Mallorca el 24 de marzo de 1988. El cadáver apareció en el suelo, junto a la cama de su dormitorio, vestido con la parte inferior de un pijama y sobre un gran charco de sangre. Presentaba varias cuchilladas por todo el cuerpo, dos de ellas mortales en el costado izquierdo.

El cuerpo del yesero fue descubierto a la una de la tarde por una mujer llamada Celia González, con la que la víctima mantenía relaciones. Ella estaba casada con otro hombre, aunque en trámites de separación. Celia explicó a los Agentes del Grupo V de Homicidios que el hombre asesinado había sufrido dos robos en su casa en los últimos días, por lo que se acercó a la vivienda para ver si todo estaba en orden. Según su relato, vio la puerta entornada y la luz de la casa encendida, entró y descubrió el cadáver de Modesto.
 
Un trasfondo de adulterio
 
Dado que la amante de la víctima estaba casada, a las 24 horas del crimen los investigadores arrestaron al marido como principal sospechoso. A los cinco días el detenido quedaba en libertad por falta de pruebas. Entonces centraron sus pesquisas en Celia.
 
La puerta de la vivienda no estaba forzada, fue el propio Modesto quien abrió a su asesino, no se había cometido ningún robo y, además, la víctima estaba vestida con parte del pijama, por lo que se sospecha que conocía a quien le mató y no desconfiaba. Celia fue detenida pero, al igual que ocurriera con su marido, tampoco había ninguna prueba sólida que la señalase como implicada, por lo que fue puesta en libertad, quedando la muerte de Modesto Aceituno rodeada desde entonces de misterio.
 
José Manuel Gabriel