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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

A los independentistas de la CUP no les gusta la Fórmula 1 y le hacen la guerra a la Generalitat catalana

Enero 17, 2017
montmelo

El vigilante de seguridad que controlaba los accesos principales no se podía creer lo que estaba viendo. Por delante de él paseaban azafatas subidas en altísimos tacones, pilotos, comisarios deportivos, vehículos publicitarios, de bomberos, de policía, pero no esperaba aquello. Estaba a punto de comenzar el Gran Premio de Motociclismo de Cataluña del pasado junio y tenía a casi un par de decenas de ciclistas en mitad de aquel jaleo que habían serpenteado entre trailers, coches de servicio y ruidosas motocicletas de gran cilindrada. Aquel colorista pelotón se acercó a la puerta, y educadamente uno de ellos pidió permiso para entrar en las instalaciones. El encargado de franquear el acceso, advertido de que “algo podría ocurrir”, les solicitó las correspondientes entradas y los ciclistas adujeron que no las habían comprado. Ante su ausencia, el portero les invitó a despejar la zona y los manifestantes se dieron la vuelta sin mayores incidencias.

Esta fue una de las acciones más mediáticas que han preparado los representantes de la Crida per Granollers —el brazo local de la CUP en el entorno del Vallés—. Días antes del evento habían advertido a través de los medios de su deseo de realizar algún tipo de protesta durante la carrera. Los organizadores temían encontrarse con pancartas en plena tribuna principal, o algo mucho más peligroso, que algún chiflado tipo Jimmy Jump saltase a la pista en un momento sensible. Afortunadamente nada de esto ocurrió, pero la CUP vuelve a la carga contra el trazado cada vez que puede. Para dirigir sus protestas han organizado una asociación denominada “No ems vendreu la moto” (No nos venderéis la moto) y no es que estén en contra de las actividades del Circuito de Barcelona-Cataluña sino que piden abiertamente que desaparezca, que lo cierren, y que cese toda función en su interior.

Actividad contaminante y modificaciones del entorno

El volumen de las protestas ha subido de tono desde que el plan director de su entorno (PDU) ha sido aprobado y está cerca de comenzar su ejecución. Sus representantes Mireia Boya y Maria Oliver han elevado un contencioso al TSJC en contra de esta reorganización del territorio impulsado por sus socios de gobierno en la Generalitat de Junts pel si. A ellos se les ha unido la representante de Cataluña sí se puede Hortensia Grau. Este frente afirma que la pista catalana tiene apenas unos días de actividad al año, que desarrolla una actividad contaminante, y que las modificaciones del entorno pueden afectar al ecosistema. Afirman de paso que todo lo que allí ocurre no aporta un gran beneficio al entorno, sino que más bien les hace perder dinero del contribuyente en base a las inyecciones públicas que recibe.

Situado a unos 30 kilómetros de la capital, el Circuit de Barcelona-Catalunya está rodeado ya de varios polígonos industriales, pero de acuerdo con este Plan de Desarrollo Urbanístico que ha estado años, casi décadas, en proceso de aprobación la Generalitat quiere reorganizar su entorno para aprovechar el tirón de las instalaciones de las que es máximo accionista. En el plan existen varias zonas en las que se pretende construir una pista de karting, una sección hotelera, zonas comerciales, otras de orden industrial y una muy señalada para empresas que desarrollen proyectos de I+D+I de valor añadido.

Lo que aporta el circuito

Una pista de carreras funciona de una forma muy similar a un establecimiento hostelero y subsiste en base a los eventos, públicos, privados, deportivos o no, que ocupen sus instalaciones. Este pasado 2016 han tenido actividad durante 329 días, han dado trabajo de manera permanente a un centenar de trabajadores, que han sobrepasado las 10.000 contrataciones unitarias durante todo el año. Ha habido picos diarios de hasta 6.000 trabajadores en eventos mundiales como son la Fórmula 1 o el MotoGP si sumamos a comisarios, asistencias, sanitarios, seguridad, limpieza, etc. Diversos estudios económicos apuntan a que la actividad desarrollada en las instalaciones ciertamente es deficitaria de forma neta, pero trae otro tipo de beneficios. Los alrededor de ocho millones que aporta el gobierno autonómico pueden parecer una bagatela comparado con los más de 330 que reporta de forma global toda la actividad que genera a su alrededor, de los que 160 son sólo a través de la Fórmula 1. Se calcula que más de la mitad de los 45 millones de euros que recaudó Cataluña en 2015 en concepto de tasa turística provino de la propia Barcelona, y en gran medida se recaudan gracias a este tipo de eventos. La Generalitat es la encargada de recaudarlos y entiende que la promoción global y el retorno en forma de impuestos de lo invertido es fácilmente amortizable debido a que es más lo que se recibe que lo gastado.

El partido anticapitalista catalán ha presentado en el Parlamento una enmienda para reducir el 30% durante el próximo año las ayudas al trazado en base a que vayan desapareciendo del todo en un futuro.

La parlamentaria Mireia Boya, aprovechó la polémica generada por el piloto Alex Crivillé (de la que ha pedido disculpas y se ha explicado) y afirma que “Los burros quizás son los catalanes que ayudamos unos señores que no hacen un retorno impositivo por que ganan con esta infraestructura”. Las cifras contantes y sonantes dicen otra cosa, y algunos observadores piensan que esto forma parte del toma y daca entre socios de gobierno. Mientras, en el circuito se preparan para los próximos entrenamientos de Fórmula 1, que harán girar las cabezas de aficionados de todo el mundo durante ocho días entre febrero y marzo, con un índice de interés altísimo ante las novedades técnicas de la temporada. El circuito comienza a ganarse sus ayudas desde principios de año.

José M. Zapico

@VirutasF1