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A nadie extrañe que llegado el momento se cambie a los coches y acabe por certificar el apodo con el que muchos la denominan: la reina del desierto

A Laia Sanz, la reina del desierto, no le basta ser la mejor mujer del Dakar… quiere ganarlo

Enero 18, 2015

La catalana acumula más de cuarenta galardones nacionales o internacionales, entre ellos, 13 Campeonatos del Mundo de Trial


Lo que ha hecho Marc Coma al ganar su quinto Dakar tiene un mérito extraordinario, las participaciones del discapacitado Albert Llovera son ejemplares, las actuaciones de Carlos Sainz o Nani Roma son de quitarse el sombrero, pero las que tienen a todos con los ojos abiertos son las de Laia Sanz, porque esta chica no tiene límites. Para ella, el concepto de ir más allá parece tatuado a fuego en su ADN.

La catalana acumula más de cuarenta galardones nacionales o internacionales —trece Campeonatos del Mundo de Trial— y desde el pasado fin de semana puede sumar uno más. No tiene copa, medalla, ni trofeo alguno, pero ser la participante femenina mejor clasificada de la historia en el Dakar con una novena posición, sólo puede hacerle pensar no en los que ha dejado atrás, sino en los ocho que le quedaron por delante.  

Mujer de retos

Laia es una mujer de retos. En el año 2000 ganó el Campeonato de España cadete y era la única participante femenina. Disputó por primera vez en las 24 Horas de Montmeló con coches y ganó en su categoría. En 2012 su mochilero, Marc Guasch, tuvo una caída y no pudo continuar; ella siguió y acabó la prueba sola y sin más ayuda que la de sus propias manos. En 2013 fue invitada a los X-Games, una suerte de carreras-espectáculo dentro de un estadio. Era su primera participación… y ganó, y en 2014 fue la primera chica ganadora de una etapa dakariana.

Prueba de su persistencia es un hecho impropio del sentido común de una participante que suele ser conservadora en sus planteamientos netamente deportivos. En el mismo fin de semana disputaba una prueba del mundial de enduro en Portugal y los citados X-Games en Barcelona. Tomó la salida en la primera etapa de Lisboa un sábado, viajó en furgoneta ese mediodía hasta la ciudad condal, ganó, volvió a la capital portuguesa a participar en la segunda etapa del enduro, y también lo ganó: dos títulos en el mismo fin de semana. La furgoneta la condujo ella misma.

El mundo de las mujeres se le queda pequeño a Laia

Prueba de que las mujeres avanzan a pasos agigantados en la prueba de motor más dura del mundo es que este año han sido cuatro las participantes femeninas que lo han acabado: Sanz, Rosa Romero, Camelia Liparoti y Paula Gálvez. Precisamente esta profesora chilena de cuarenta y tres kilos de peso remolcó con su quad a un compañero durante mil kilómetros en la etapa de Bolivia a Iquique. Paula se hizo muy popular en el servicio médico de la organización; los participantes que llegan tarde tienen que pasar de manera obligatoria una revisión médica, y ella siempre llegaba tarde… pero llegaba cada noche prácticamente a saludar a sus miembros.

El mundo de las mujeres se le queda pequeño a Laia, porque lo mejor no es que las haya superado a hombres y mujeres, o que haya ganado carreras con motos prestadas, viejas, averiadas o compradas la tarde antes: lo mejor es que nadie ve su techo.

Un Dakar profesionalizado 

El Dakar se ha profesionalizado mucho y antes era relativamente sencillo destacar en un día de navegación acertada, pero ahora necesitas el apoyo de una marca si quieres ganar. La piloto catalana ha dado un salto de calidad al haber llevado este año una Honda de HRC, el exitoso departamento de carreras de la marca japonesa, pero no a nivel oficial en cuanto al apoyo técnico. Su montura está a la altura de los mejores pero no cuenta con los mecánicos, medios y la asistencia aportada por los nipones. Con toda seguridad, los resultados obtenidos se harán replantear esto a los responsables y que acabe finalmente en brazos de una marca con plenas capacidades no es más que una cuestión de tiempo.

En 2001 la alemana Jutta Kleinschmidt venció en coche el Dakar tras haber participado sin demasiada suerte en motocicletas, la especialidad más dura y compleja de todas. Laia es joven y le queda mucho recorrido aún en dos ruedas, pero que a nadie extrañe que llegado el momento se cambie a los coches y acabe por certificar el apodo con el que muchos la denominan: la reina del desierto.

José M. Zapico
@VirutasF1