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La salida de Domenicalli, la primera medida de Luca di Montezemolo para revolucionar la Scuderia

A la espera de Flavio Briatore o Ross Brawn para poner orden a una descompuesta Ferrari

Abril 14, 2014

No ha aguantando la presión. Stefano Domenicali, director de la escudería Ferrari, ha dimitido de su cargo. Domenicali llegó a la Scuderia en 1991 donde ha desempeñado varios cargos como el departamento comercial o de recursos humanos hasta que fue nombrado responsable de la llamada Gestione Sportiva a finales de 2007. Desde entonces sus réditos deportivos se limitan al título de constructores logrado en 2008, su primero y único como responsable de la formación. Su salida -de manera pública ha dimitido-, tiene aspecto de haber sido pactada en el seno de El Ejército Rojo.

Tras 23 años en la empresa, y haber sido un hombre leal, su desempeño ha sido escaso de resultados y los italianos suelen ser agradecidos con su gente. En los comunicados emitidos desde Maranello no dan norte sobre su posible destino, pero puede que le busquen acomodo en algún departamento alejado de la escudería, como ya hicieron con Luca Colajanni, jefe de prensa durante años.
Los sistemas obsoletos de los transalpinos
 
Tras los resultados de la carrera en Bahréin, tercera del Mundial 2014, Luca di Montezemolo salió del circuito árabe en mitad de la prueba doliéndose del lamentable ritmo de sus coches, y días más tarde declaró a los medios italianos que “tomaría las decisiones que fueran necesarias“. Esta parece la primera de las muchas que Ferrari necesita para atacar debidamente como un equipo moderno los retos futuros en el plano deportivo. Otras formaciones con menor presupuesto o historia, han logrado mejores resultados realizando inversiones mejor dirigidas o arriesgando más con diseños revolucionarios, algo de lo que adolece Ferrari desde hace años.
Los transalpinos sufren con sistemas obsoletos (un túnel de viento anticuado), una estructura directiva confiada a gente de cierta edad que no permite la aportación de las nuevas generaciones, o con sistemas de trabajo poco adecuados al ritmo que requiere esta especialidad. Montezemolo prometió dar la vuelta a todas las piedras que fueran necesarias para mejorarlo todo y volver a la senda que nunca debieron abandonar: la de la victoria.
 

Mattiacci, ¿un comercial llegado a la F1?

Pero su primera jugada ha sido precisamente una de las que la mayoría de observadores desconfía: traer a Mattiacci y ponerlo en lugar del defenestrado Domenicali. Mattiacci viene de dirigir la sección norteamericana de la compañía, algo muy alejado de la Fórmula 1, y muchos ya huelen el aroma del fiasco. El último ejemplo de “comercial llegado a la F1” fue John Howett, director de Toyota F1, que procedente de la división asiática de Lexus, nunca consiguió ni una sola victoria a pesar de los nueve años y miles de millones de euros gastados en la empresa.

El perfil del recién llegado augura más cambios, un periodo de mandato efímero y la posible llegada de un peso pesado, alguien de fuerte carácter que ponga norte en un equipo descompuesto. Los deseos -más que los rumores-, apuntan a Flavio Briatore o Ross Brawn, pero de momento no hay nada más que vagos rumores al respecto. Tras dos o tres años de obras mayores como mínimo, Ferrari será lo que su nombre e historia significan, antes, trabajo, trabajo y más trabajo. Otros ya lo hicieron antes y les va mucho mejor. 

Jose M. Zapico