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A Fernando Alonso –cuya fortuna se valora en 200 millones de euros-, no le jubilará un comentarista, sino la nueva generación de pilotos que llega a la Fórmula 1

Abril 7, 2016
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Fernando Alonso suele ser normalmente cauto y prudente con sus críticas. Es por esto que a muchos extrañó que aguijoneara en directo y ante las cámaras al ex piloto -ahora devenido en comentarista de televisión-, Johnny Herbert. En un poco acertado artículo colgado en la web de la cadena Sky británica, este ganador de tres Grandes Premios pedía la retirada del bicampeón ante lo que él entiende es un indolente concurso, la falta de apetencia por vencer, y una desgana que nadie más ve por parte del asturiano.

Alonso tiene contrato hasta el final de 2017, y de momento ha dicho que lo va a cumplir y después echará cuentas. Se calcula que su fortuna personal supera ampliamente los 200 millones de euros y pocos piensan que a sus 34 años corra por dinero. Así que ¿cuándo debe retirarse un piloto? Cuando deje de rendir, cuando en el mercado su valor baje o cuando se canse, y de momento ninguna de estas circunstancias asoman por el horizonte.

Un escenario muy cambiante

Es muy difícil tasar el índice de calidad actual de su manejo por una sencilla razón: con el coche que tiene y tras haber podido acabar tan solo la mitad de las carreras de la temporada pasada y ninguna en la actual, es poco menos que imposible echar cuentas sobre su rendimiento, aunque parece acorde con el material del que dispone. Fernando ha sido favorito cada temporada durante la última década, se pagan por él las más altas cifras de la parrilla, y sus ganas de correr se demuestran tras la insistencia ante los médicos y comisarios deportivos que le impidieron hacerlo en Bahréin como medida de precaución tras su accidente en Melbourne. En buena lógica el corredor tiene cuerda dada como para rendir perfectamente durante al menos dos o tres años más, y a partir de ahí si continua será porque sigue motivado y cree que puede ganar o al menos luchar por victorias.

El problema es que la F1 es un escenario cambiante y, como siempre ha ocurrido, las jóvenes generaciones han superado a las anteriores. La última y cruel prueba de ello es el grisáceo paso de Michael Schumacher por la Fórmula 1 en el periodo 2010-2012, en la que fue arrasado por su compañero de equipo, un joven Nico Rosberg. Probablemente,  fuese el mismo, pero su entorno no.

La amenaza de los jóvenes

Por eso Alonso no debe temer en demasía a Raikkonen, Massa o Button, que seguramente no estén dentro de dos o tres años en la F1, o pueda lidiar y hablarles de tú a tú a Hamilton, Rosberg o Vettel en igualdad de condiciones mecánicas.

Cuando en 2001 Alonso aterrizó en el modesto equipo Minardi muchos tildaron de tarado a Adrián Campos cuando dijo que su pupilo “jubilaría a Schumacher”, y eso fue justo lo que ocurrió unos pocos años más tarde. Seguramente, algún manager insolente y visionario diga para sus adentros lo mismo del asturiano cuando mire a tipos como Stoffel Vandoorne, Max Verstappen, Carlos Sainz o Pascal Wehrlein. Los más veteranos de estos cuatro apenas llevan un año en la F1 y ya preguntan por ellos los equipos más grandes.

En Toro Rosso, muy satisfechos con su mejor pareja de novatos

Max Verstappen ya ha logrado dos cuartos puestos y su avance en carrera resulta prodigioso para un piloto de su edad y experiencia. Se rumorea que ya ha puesto las cartas sobre la mesa de los rectores de su formación, y amenaza con echar a volar, se dice que en dirección hacia Ferrari en caso de que en 2017 no le suban a un RB13 de Red Bull.

No menos brillante resulta el madrileño Carlos Sainz. Hasta ahora no ha obtenido los resultados tangibles que le hagan brillar como al holandés, pero sus diferencias en términos de velocidad pura son tan insignificantes que en Melbourne clasificaron en parrilla con una diferencia de poco más de una décima de segundo, y en Bahréin ese lapso fue de menos de media décima cuando lo normal entre compañeros es que sean tres o cuatro. No le faltará equipo si el año que viene en Toro Rosso decidieran no contar con él. En el seno de la firma que los patrocina dicen que jamás han tenido una pareja de novatos mejor que esta, y darle de lado sería un error.

Una sorpresa llamada Stoffel Vandoorne

Los dos últimos en llegar han sido los sorprendentes Stoffel Vandoorne y Pascal Wehrlein. En el caso del primero, el belga asociado a McLaren ha arrollado a todos sus oponentes en la GP2 durante 2015 con siete victorias y dieciséis pódiums de veintidós posibles. Vandoorne vio el cielo abierto cuando en Japón recibió la llamada de McLaren para acudir a toda velocidad al Gran Premio de Formula 1 y sustituir al lesionado Alonso. Su debut difícilmente pudo ser más impactante, logró el primer punto para su escudería, algo que hasta el momento le había sido negado a sus dos pilotos titulares. Su actuación dejó un par de pequeños datos poco visibles y que no deberían ser pasados por alto. Los circuitos de Fórmula 1 están partidos en tres sectores, tres zonas de cronometraje independiente y Stoffel marcó el quinto mejor crono en carrera en el primer sector y el sexto en el segundo. El McLaren MP4/31 no es un coche excesivamente bueno en su conjunto y de manera lógica debido a la debilidad de su propulsor y una excesiva tendencia al sobre viraje, su zona de trabajo bien podría estar situada entre la posición nueve y la doce o la trece de manera promediada. Conforme a estas expectativas el resultado obtenido en la mejor de sus vueltas supera de largo lo que pudiera esperarse de un novato, que debutaba en esta carrera y defendía los colores del equipo de Woking tras el abandono de su compañero Jenson Button. Desde luego, un comienzo espectacular.

Los rasgos faciales de alemán Pascal Wehrlein -tez oscura, ojos rasgados, mentón anguloso-, despistan hasta que se conoce que su padre es alemán y madre procedente de Isla Mauricio, de lo que resulta el exotismo propio de un deporte global. Pascal es otro niño prodigio y procedente del prestigioso campeonato de turismos alemán, el DTM, fue el piloto mas joven en ganar una carrera, e igualmente el más precoz al ser campeón a los 21 años. Fichado por Manor, un equipo algo mejorado con respecto al año pasado, sus pilotos no pudieron disimular los cinco segundos de diferencia con los Mercedes durante la primer carrera a pesar de portar el mismo motor que los vigentes campeones. En la segunda cita Wehrlein brilló en sobremanera desde el sábado; si su compañero Rio Haryanto mantuvo esos cinco segundos de diferencia en la tanda clasificatoria con los de delante, Pascal redujo ese tiempo a tres y medio (fue segundo y medio más rápido que su compañero).

De haber mantenido esa velocidad durante la carrera, hubiera doblado al indonesio antes de ver caer la bandera a cuadros. El chispazo de genialidad vino para el alemán en el sector 1, y muchos aún no se creen que con el peor coche de la parrilla fuera capaz de lograr el tercer mejor registro de toda la carrera con solo los Mercedes por delante de él. Ojo, porque con ese mismo deficiente monoplaza logró el noveno mejor tiempo en los sectores 2 y 3. Este chico y Vandoorne, llevan dinamita en los puños, porque no tienen coche para hacer lo que hicieron y sin embargo los datos no mienten.

A estos son a los que debería empezar a temer Alonso a los que tendrá que responder sobre el asfalto y no a un locutor de televisión.

José M. Zapico

@virutasf1