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Los cirujanos no le pueden asegurar que la operación no le deje cicatrices visibles

A Esther Cañadas no le pueden solucionar su problema labial

Septiembre 24, 2008

Se siente fea. Dice que su belleza es habitual. Sin embargo, lo que la distingue de las demás son los prominentes labios que le están ocasionando más de un problema visual y fuertes dolores. No tiene solución.

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Esther Cañadas sigue conservando esa mirada que la convirtió en una de las modelos españolas más importantes de todos los tiempos. Musa de los principales diseñadores nacionales e internacionales, a sus 31 años, Cañadas sigue siendo una de las mujeres más deseadas por potros desbocados. Sin embargo, parece que su autoestima está gravemente herida, aunque en la actualidad me cuenten que digiere los besos de un guapísimo mozo melillense que hace años pasó por los brazos de otra famosa modelo, lo cierto es que Esther no tembletea al reconocer que se siente fea. Sobrecogen sus últimas declaraciones a un periódico italiano en el que se valora muy por debajo de lo que algunos creen. La de Albacete siente que la suya es una belleza más bien habitual. Lejos de la realidad. Pocas lucen con esa entereza unos labios que, en otro cuerpo, causarían revuelo y cuchicheos callejeros. Lo que en un principio parecía algo exótico y sexual, ahora se ha transformado en un verdadero quebradero de cabeza. Insisten en que Esther ha acudido a diversos centros de estética de Madrid para intentar solucionar su grave problema. La silicona que se infiltró en los labios se le ha encapsulado y le provoca fuertes dolores y un abultamiento en uno de los laterales del labio superior que ha conseguido deformarlo. Ninguno de los cirujanos consultados ha podido encontrar una solución viable para extraer la silicona, pues cualquier operación consistiría en abrir horizontalmente el labio afectado por lo que las marcas y cicatrices serían visibles. Pese a que fue operada por uno de los más prestigiosos cirujanos estéticos, antaño se utilizaba una técnica que ha estropeado a multitud de rostros conocidos que arriesgaron sin pensar en las consecuencias a largo tiempo. Ahora, con el ácido hialurónico, las cosas han cambiado.
 
Por Saúl Ortiz