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A España se le atraganta la igualdad de género: la ONU reprueba nuestras estructuras al tiempo que otros países, como Suecia, lideran la vanguardia incluyendo en su lengua pronombres neutros

Septiembre 18, 2015

El Informe Sombra reúne recomendaciones al Estado español para mejorar su lucha en contra de la discriminación de la mujer. La Ley contra la Violencia de Género “no cubre todos los supuestos de violencia por razones de género, sólo los relacionados con la violencia en el entorno de la pareja”. Ya en 1841 existía en España un 24,2% de población alfabetizada siendo un 39,2% hombres y tan solo un 9,2% mujeres. El Diccionario de referencia de la lengua sueca incluye desde abril un nuevo término: el pronombre personal neutro hen

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Desde la publicación en 1972 de la obra Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft hasta la muerte de Rosa Parks en 2005 transcurren infinidad de historias plagadas de movimientos en pro de la igualdad ante los derechos civiles. Efemérides que han sido contempladas desde la perspectiva global de cuatro siglos diferentes y dos grandes continentes: la vieja Europa y el lejano oeste. Diría el escritor Warren Farrell que el feminismo -dentro de un campo más holístico como el de la igualdad-, “ha hecho logros para liberar a las mujeres del papel femenino pero no ha hecho nada por liberar al varón del papel masculino”. No obstante, no se deben dejar caer en el olvido los titánicos esfuerzos llevados a cabo por grandes luchadoras en aras de la equidad como lo han sido Betty Friedan, desde Norteamérica, o Simone Beauvoir, desde Centroeuropa.

Su vida y obra han sido fundamentales para alcanzar hitos en la carrera por la eliminación de diferenciaciones que hace años parecían impensables. Para muestra un botón. De todas las personas que pueblan la tierra y que tienen en la actualidad 30 años, los hombres han ido durante ocho de sus años a la escuela, mientras que las mujeres rondan esa media, llegando hasta los siete años de escolarización. Sin ir más lejos, hace 25 años, la tasa de escolarización mundial en la enseñanza primaria -de 6 a 11 años-, era el 74,6% de las niñas y el 88,3% de los niños.

Suecia, un ejemplo

Pero como en todo, hay excepciones. Si nos remontamos a la modernidad, en 1841 -año en el que se elabora la primera estadística nacional en España respecto a la alfabetización-, existía un 24,2% de población alfabetizada, siendo un 39,2% hombres y tan solo un 9,2% mujeres. Y como en (casi) todo, muchos países nos llevan la palma. A finales del siglo XVIII en el Reino de Suecia (Suecia, Finlandia y Estonia), la capacidad de leer rondaba ya el 100% siendo la primera región del planeta en alcanzar la alfabetización plena.

La evolución en los niveles de igualdad en ambos países ha transcurrido de modo divergente, a la sazón de que para unos siempre ha sido una cuestión fundamental y, para otros, un mero indicador de segunda categoría.

Y España, a la cola

España ha seguido a la cola de las clasificaciones que miden la igualdad en un territorio. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentó el pasado 2 de julio un Informe demoledor que alertaba sobre la situación de las mujeres en España en el periodo que transcurre entre 2008 y 2013. Además, en septiembre de 2014 el Informe Sombra realizado sobre la cuestión de la discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica emitía sus recomendaciones al Estado español. Por ejemplo, la Ley contra la Violencia de Género “no cubre todos los supuestos de violencia por razones de género, sólo los relacionados con la violencia en el entorno de la pareja”. Y todo ello sin conocer todavía los efectos que tendrán sobre esta variable la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana o la eliminación de las subvenciones a organizaciones de apoyo a mujeres.

No por ello Suecia ha dejado de crecer. En el tiempo que España sigue litigando con las instituciones internacionales por el cumplimiento de una correcta igualdad, Suecia se ha sacado otra norma magistral de la chistera. Desde el pasado 15 de abril, el diccionario de referencia de la lengua sueca -el SAOL-, incluye un nuevo término. Éste es el pronombre personal neutro; es decir, además de utilizar el pronombre masculino han (él), y el femenino hon (ella), ahora los nórdicos también podrán usar la forma hen, que no tiene género. Incluso hen también se puede utilizar para hablar de las personas transexuales o aquellas que no se identifican con ninguno de los dos géneros.

Una prueba más de que los pueblos descendientes de los vikingos poseen una ventaja insondable sobre nosotros en lo tocante a la igualdad. Quizás los temibles saqueadores que asolaron Europa durante los siglos VIII y XIX y que contaban con un atroz y violento modus operandi, no eran tan terroríficos de puertas para dentro y son otros los verdaderos bárbaros que no reconocen la ecuanimidad.

Doinel Castro