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El cuerpo de una mujer, posiblemente prostituta francesa, fue abandonado en una zona de monte, quemado y horriblemente desfigurado

27 años después, no ha podido ser identificado el cadáver calcinado hallado en La Guarguera (Huesca)

Diciembre 2, 2013
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El cuerpo apareció desnudo y atado a un árbol en un paraje boscoso junto a la carretera del puerto de La Guarguera, en Huesca, una vía muy poco transitada que discurre entre Monrepós y Boltaña, concretamente en Abenilla, un pequeño núcleo de población del término municipal de Sabiñánigo. Aunque los asesinos le habían quemado el rostro y las manos para impedir su identificación, se podía apreciar que se trataba de una mujer joven. Murió estrangulada tras haber sido apaleada de un modo brutal. Era el 2 de diciembre de 1986.

Las etiquetas de las ropas y objetos hallados junto al cadáver, entre ellos un paquete de tabaco de la marca Gitanes, apuntaron la posibilidad de que la mujer asesinada fuera francesa. Además, en las proximidades se encontró un vehículo sin placas de matrícula y con el número de bastidor borrado. La Guardia Civil averiguó que había sido sustraído a un militar en Francia. Investigaciones posteriores relacionaron el crimen con ambientes de prostitución en Francia. Según la hipótesis de trabajo del Instituto Armado, los asesinos y la víctima habrían cruzado la frontera del Somport, y la mujer fue asesinada en el norte de la provincia de Huesca para dificultar las pesquisas policiales en el país vecino.

El nacimiento del Programa Fénix

La Comandancia de la Guardia Civil en Huesca transmitió la información recabada a la Gendarmería de Toulouse, iniciándose una colaboración estrecha en torno al caso. Los gendarmes franceses notificaron que investigaban doce asesinatos similares ocurridos por aquellas fechas en una zona situada entre Toulouse y Pau, próxima a la vertiente norte de los Pirineos. Todas las víctimas eran prostitutas. Los agentes no descartaron que los crímenes, todos cometidos con el mismo modus operandi, fuesen obra de un asesino en serie.

Los trabajos policiales no consiguieron identificar a la mujer muerta, de rasgos caucasianos, menor de 45 años y de 1’66 metros de estatura, ni tampoco a su asesino. Pero la Guardia Civil nunca olvida un caso abierto. Los avances científicos y técnicos en materia de investigación criminal e identificación por ADN dieron lugar a finales de los años 90 al nacimiento del Programa Fénix, una iniciativa de la que participan el Instituto Armado y la Universidad de Granada.

Reparaciones dentales que solo se realizaban en Francia

En diciembre de 2004, 18 años después del crimen, se reabría el caso a petición de la Brigada Judicial de la Guardia Civil de Jaca, que conformó un equipo de investigadores a las órdenes del entonces sargento primero Jesús Miranda y bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 1 de Jaca. Los restos de la mujer, enterrados en un nicho sin nombre en el cementerio de Sabiñánigo, eran exhumados para obtener muestras de ADN de sus huesos.

El cráneo fue enviado a la Cátedra de Medicina Legal de Zaragoza para realizar un estudio de la dentadura y una reconstrucción de la boca. Este análisis reveló la presencia de reparaciones dentales de alto coste económico para la época, que sólo se realizaban en Francia. Los marcadores de ADN fueron introducidos en una base de datos en la que también figuraban muestras de familiares de desaparecidos. Todo el material fue remitido a la Policía Judicial de la Gendarmería francesa que, a su vez, movilizó a decenas agentes con la finalidad de elaborar una lista de personas desaparecidas en 1986 con datos recabados en todos los departamentos de Francia.

Sin embargo, el intercambio de marcadores de ADN y fotografías de jóvenes desaparecidas no ha permitido hasta el momento identificar a la mujer asesinada en el monte de La Guarguera. Aunque el caso ya ha prescrito en España, al haber pasado 20 años del crimen, la Guardia Civil no ceja en su empeño de saber quién es la mujer enterrada en una tumba sin nombre de Sabiñánigo y, sobre todo, quién la mató.

 
José Manuel Gabriel