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1984

Septiembre 22, 2012

Como si del Gran Hermano de George Orwell se tratara -64 años atrás- los grupos parlamentarios serán usufructurarios de las ondas televisivas para hacer llegar al electorado los preceptos de la política que implantarán si es que son acreedores de la confianza de los gallegos. Serán tres debates el 8, 9 y 10 de octubre, fechas que ha costado un esfuerzo ímprobo cerrar y que finalmente abrirán fuego con los candidatos popular y socialista sentados a la mesa redonda.  A través de esta arma propagandística de seducción masiva, las gentes tendrán la posibilidad -vía televisión- de escudriñar pormenorizadamente a los tres tenores de la obertura para clarinete y violín 21-O. Y es que a un mes del Día D, los instrumentos de los principales músicos del cartel suenan poco armonizados en el parquet de una precampaña -gallega y disonante- que se cerrará con el mayor número de aspirantes al Hórreo de su historia.   

A ciencia cierta, el experimento social llevado al campo politológico, será todo un éxito, ante la orfandad de programas y proyectos que vivimos en algunas opciones en el día a día de la precampaña gallega. No obstante, susodicho debate, dejará a los jefes supremos del triunvirato parlamentario gallego solos ante el peligro. Sin segundos de abordo, sin delfines ni fieles escuderos. Desamparados de toda ayuda o subterfugio por el que puedan escapar a las siempre incendiarias preguntas de unos oponentes que conocen –a la legua- el gran porcentaje de peso que el debate televisivo infunde en la elección de voto del ciudadano. Máxime en un contexto de intención de voto impenetrable, con un 45% estimado de indecisión. Política y retórica en estado puro, al servicio del consumidor.

Como dice el máximo aforismo de la perseverancia, a la tercera va la vencida. Y tuvo que ser hoy, caprichoso el destino, a un mes exacto de las elecciones, cuando los tres responsables de la campaña electoral del PP, PSOE y BNG –Alfonso Rueda, Pablo García y Montse Prado, respectivamente- arribasen a quórum y estableciesen las bases –con fechas, horarios y condiciones- de los debates televisivos, que finalmente representarán un esquema de 3 a 2. Esto es, tres debates programados dos a dos, mediante los cuales todos los candidatos podrán tener su cara a cara particular. Y es que en las dos asambleas anteriores, la disensión fue el elemento primario que abocó al pacto televisivo a un resultado ignoto y expectante.

La arena del foro de San Marcos se cubrió de sudor y sangre días atrás. Una reunión a la que se acudía de modo ecuánime,  “sin apriorismos” y anteponiendo la austeridad como informó -en los prolegómenos de la disputa- el portavoz del PP gallego, Antonio Rodríguez Miranda. Y es que los debates televisivos ya han ganado, al menos, en el campo financiero. Según Miranda, la TVG –televisión autonómica y pública que emitirá el evento- cuenta con los medios humanos y materiales necesarios para celebrar los tres encuentros por un coste estimado de 10.000 euros, lo que representa un 95% menos que el desembolso ejecutado en este concepto en las elecciones de 2008, organizadas por el bipartito conformado por PSdeG y BNG, y en las cuales se dedicaron 210.000 euros a las discusiones audiovisuales.

El fútbol y el opio

El pasado martes, día 18, los tres coordinadores de campaña se sentaban a negociar bajo la supervisión y asesoramiento del director general de CRTVG, Alfonso Sánchez Izquierdo. Él mismo, fue quien declaró –a la salida de un coloquio que se extendió por más de tres horas- que se había “avanzado mucho” pero surgía conflicto a la hora de determinar la fecha de las confrontaciones. El primer señalado fue Pablo García, delegado del PSdeG, a quien el popular, Alfonso Rueda achacó “una marcha atrás” cuando estaban “a punto de cerrar un acuerdo”. De la reunión trascendió que desde el primer momento parecía haber un entendimiento total para establecer los debates los días 5, 8 y 10 de octubre, siendo el primer envite para el tú a tú entre Pachi Vázquez y Francisco Jorquera. A pesar de ello, todo se truncó debido a la retransmisión de un partido futbolístico del Celta de Vigo, coincidente en tiempo y forma con el primero de los debates y por el que los socialistas alegaron que ese calendario “no le servía”. Dardo que más adelante utilizaría el PSdeG en contra de los populares.

Desacuerdo explícito

Con la venia, la sesión quedaba aplazada para el día siguiente, en el cual se esperaba limar los flecos del acuerdo. Sin embargo, tras una hora y diez minutos de disertación, Rueda, García y Prado, volvían a tropezar en la misma piedra y salían del plenario con nuevas desavenencias. Ante tanta discordia, en un impulso apaciguador pero descabellado, los socialistas propusieron en un comunicado oficial sortear los días de los debates, denunciando la “posición inmovilista” de los populares y la “voluntad de bloqueo”, retomando la cuestión futbolística, ahora, como lunar reconocible en el PP.                   

Luz al final del túnel

Y por fin se selló el consenso. Este viernes, y con el terreno allanado tras el trabajo desplegado en las últimas sesiones, los coordinadores de las campañas acordaron celebrar el lunes, 8 de octubre a las 21,30 horas, el primer cara a cara entre Pachi Vázquez y Feijóo; el martes 9, el segundo debate con Vázquez y Jorquera como protagonistas; para cerrar la secuencia de diálogos el miércoles 10 con Jorquera y Feijóo prestos a departir. En cuanto a la temática a versar, la economía inaugurará las discusiones para pasar al campo de servicios sociales y bienestar. Tras ellos, el último sector será el titulado como autonomía, en el cual entrarán el resto de los grandes asuntos que conciernen a Galicia.

No obstante, esta fórmula no contenta a todos. El pasado miércoles, Xosé Manuel Beiras, candidato por Alternativa Galega, tildó a los debates de “tertulias de garbanceros” y de “contubernios televisivos y pseudodebates” de gente que dicen que “sólo debaten con éste o con ésta”. El presidente de la Xunta ha defendido, sin embargo, la eficacia y repercusión que tienen los debates para “presentar su balance y su proyecto” así como también los de PSOE y BNG, los cuales ha dicho le “gustaría conocer”.

Como una vez expuso Arquímedes de Siracusa, “el que sabe hablar, sabe también cuándo”, por lo que no es de extrañar el revuelo creado en torno a unos debates, que podrían ser concluyentes para el futuro de Galicia.

Jesús Prieto